“Sonrisas de una noche de verano” (1955)
Título original: Sommarnattens leend
Dirección: Ingmar Bergman
Guión: Ingmar Bergman
Intérpretes: Ulla Jakobsson, Eva Dahlbeck, Margit Carlqvist, Harriet Andersson, Gunnar Bjórnstrand, Jarl Kulle, Ake Fridell, Björn Bjelvenstam, Naima Wifstrand, Jullan Kindhal, Gull Natorp, Birgitta Valberg, Bibi Andersson, Anders Wulff, Gunnar Nielsen, Gösta Prüzellius, Hans Straat, Lisa Lundholom, Sigge Fürst, Lena Söderblom, Mona Malm, Sten Gester, Josef Norman, John Melin
Maravillosa, divertida e inteligente comedia romántica. Asistimos a la representación (casi teatral) de distintas maneras de concebir el amor, la convivencia y las relaciones personales.
La película parte de un tema muy tratado en el cine: las dudas que asedian a una pareja con una marcada diferencia de edad, diferencia que condiciona prácticamente todo, desde las relaciones sexuales a las aficiones y al tiempo libre. El protagonista, un respetable abogado, acude buscando auxilio en busca de una vieja amiga, una conocida actriz de teatro, y a partir de ahí se inicia un juego cuyo claro fin es poner a cada uno en su sitio. El abogado, su hijo, el amante de la actriz, todos se van mostrando y van chocando entre ellos, oponiendo cada uno su visión a la del otro, demostrando ser incapaces de entenderse. El hilo se va enredando y desenredando, cómo no, con mano experta, femenina, fácilmente, acompañado de la presencia de los sirvientes, personajes cruciales que aportan la frescura y vitalidad que les faltan a unos adultos anquilosados en su señorío. Todo esto se nos cuenta con sentido el humor, con ironía, con unos estupendos diálogos (con algunas reflexiones destacadas, como la de la madre de la actriz hablando sobre lo saludable de escuchar o no a los demás) y con un cuidadoso sentido estético. Disfrutas viendo cada plano, su iluminación, su escenografía. Tiene la película un toque teatral que pasa casi desapercibido, como si fuera una mezcla totalmente natural.
Quizá los papeles más débiles sean los del hijo del abogado y la de su esposa, personajes también menos definidos, pero dicha pega queda casi olvidada gracias al guión y al trabajo del resto de actores, todo ello de gran altura. Especialmente destacables son el personaje del abogado y el del militar, y sobre todo los encuentros entre ellos.
En definitiva: una delicia, un placer, una gran película. Gracias Sr. Bergman, gracias
Lo que el crítico no sabe
(Extracto de la monografía de Ingmar Bergman: Imágenes, Tusquets Editores, 1992)
(…) Sonrisas de una noche de verano surge a principios de 1955, Había puesto en escena Don Juan de Molière y La casa de té de la luna de agosto y había montado Pintura sobre madera en marzo.
Me fui a Suiza para vivir en un gigantesco hotel de lujo con un nombre que incitaba a un comportamiento honorable Monte Verità (…) Las montañas me deprimían sobre todo cuando sol desapareció de pronto tras las cimas de los Alpes a las tres de la tarde (…) Cerca había un hospital de cinco estrellas para nobles sifilíticos. Daban sus paseos diarios al mismo tiempo que yo (…) Desesperado alquilé un coche y me fui a Milán y vi una representación de Vísperas sicilianas de Verdi (…) Cuando volví a Monte Verità y a las montañas y a los locos, estaba completamente agotado. He jugado con la idea del suicidio muchas veces, sobre todo cuando era joven y me dominaban los demonios. Me pareció que había llegado el momento (…) Entonces me llegó un telegrama de Estocolmo con el que me pedían que llamase a Dymling a Svensk Filmindustri. Le había escrito una carta optimista desde Ascona contándole que estaba trabajando con Sonrisas de una noche de verano. En ella habría un gran papel para Eva Dahlbeck y un gran papel para Gunnar Björnstrand. Sería muy popular. Podría tener un guión terminado en abril. Seguro que podríamos empezar a rodar para San Juan.
Cuando logré comunicarme con Dymling me pidió que volviese a Suecia, no paras seguir con Sonrisas de una noche de verano, sino para trabajar con Alf Sjöberg en un guión titulado La última pareja sale. Llevaba mucho tiempo en Svensk Filmindustri en forma de sinopsis. Me pagarían extra al margen de mi vigente contrato de esclavo. Era urgente. Aliviado, aplacé el suicidio y me volvía a casa. Sjöberg y yo escribimos rápidamente el guión. Después el hizo su propia versión. A mí La última pareja sale me importaba un pito. Pero, si Svensk Filmindustri y Sjöberg la querían rodar, yo, por mi parte, estaba encantado con mis honorarios. Con el dinero extra me fui a un hotel turístico (…) Saqué de mi maleta mi papel de guión amarillo (…) Fue como regresar a una repentina e inesperada seguridad. El guión de Sonrisas de una noche de verano se había atascado entre los sifilíticos. Es verdad que tenía un esquema con los diferentes personajes y sus relaciones. Tenía planteada la ecuación y también conocía la solución. Pero no había pasado de eso.
En el hotel no sólo vivían Sven Stolpe y su adorable esposa Karin, sino también una joven que sufría las secuelas de una grave intoxicación de penicilina (…) Representábamos dos soledades que se encontraron. Por las tardes dábamos paseos en coche, envueltos en los principios de primavera, a los parajes de mi infancia en torno al lago Siljan y a lo largo del río. De repente la escritura se convirtió en un alegre juego.
Cuando volví a Estocolmo a mediados de marzo llevaba, como había prometido, el guión terminado en la maleta. Se aceptó de inmediato para rodaje (…) Sonrisas de una noche de verano desarrolla los temas de Una lección de amor. Juega con la terrible certeza de que dos personas pueden amarse y que a pesar de ello no pueden vivir juntas. Aquí también hay una porción de nostalgia, una relación padre-hija reflejo de mi vida, la gran confusión y la tristeza.
Hacia San Juan empezó el rodaje. Ya desde el principio se hizo patente mi viejo demonio estomacal. Estuve enfermo durante todo el período y, al parecer, de un humor de perros. Esto por lo visto no molestó a los actores a los que siempre he intentado proteger de mi mal humor. Pero los que se acuerdan dicen que me comporté como un cabrón con el jefe de producción, el laboratorio, el departamento de sonido y, sobre todo, con la administración. Mi ayudante de dirección, Lennart Olsson, escribió un voluminoso diario de trabajo que no se publicó. Describió cada escena con dibujos del decorado e instrucciones del director.
Es algo tan pretencioso y aburrido como la Anábasis de Jenofonte. Pero de pronto en medio de la descripción técnica que llena página tras página escribe: “Todos estamos muy cansados, Katinka se echa a llorar sólo porque se le diga cierra el pico”
El rodaje seguía implacable y tuvimos suerte con el tiempo. Los actores estaban a gusto con lo que tenían que hacer y la película fue un éxito a pesar de que yo estuve enfadado, enfermo y triste. El último día de rodaje pesaba 57 kilos. Todos, yo incluido, pensábamos que tenía cáncer de estómago. Me llevaron al hospital donde me examinaron de manera ejemplar. Estaba increíblemente sano (…).
Fuente: Filmoteca de Andalucía



Me ha gustado la crítica. Si señor.
No sé cuándo, pero la veré; me he quedado con ganas de escuchar la reflexión sobre “lo saludable de escuchar o no a los demás”.