Cortos cuentos de amor III
Julio y Julia se conocen en una discoteca, entre la música, y les hace mucha gracia el parecido de sus nombres. Julio es guapísimo, piensa ella, Julia es impresionante, se dice él, y los dos saben lo que el otro se dice y se piensa, los dos son conscientes de sí mismos. Hablan y beben y se aburren, bailan y se tropiezan, se van a la cama y no funciona nada.
La mañana siguiente Julio prepara para desayunar zumo natural, huevos con jamón y café con chocolate, y apenas hablan mientras comen, beben y gozan de todo. De vez en cuando se miran e imaginan, Julia le sirve vino, él le pasa más pan, los dos paladean tranquilos. Terminan y fuman, sentados en sus sillas, sonriendo por el triunfo. Ninguna sombra queda ya en la mesa y, a la luz del mediodía, se despiden con el estómago lleno, el alma saciada, los labios temblorosos.
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