Breves y leves: Palabras
¿Qué fue lo que le dijo el amo al súbdito? Nadie lo sabe, pero desde ese día el súbdito trabajó sonriente, con fuerzas renovadas. Los latigazos se terminaron y la comida aumentó. Al mes tuvo un sueldo y pasó de súbdito a empleado. Era muy fuerte, era silencioso. Tomó el látigo y el mando de la hacienda. La única sangre que se derramó ese año fue la que brotó del cuello del amo el día 15 de Agosto, bajo el sonido de la verbena y las estrellas fugaces. Rompió la cadena, la secuencia, y marchó a cualquier sitio al día siguiente. Pocos le recuerdan. La misma tierra encontró otro amo, y su futuro, cómo no, depende de él, de que sea amo, de que haya súbditos, de las palabras que tenga con ellos.
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Comentarios
Hola María! Las palabras, por ser leves, no son menos sino más, pues así, al ser más ligeras, flotan frente a nosotros y nos permiten jugar con ellas como si fuera algodón. Sí, algodón, algodón blanco y dulce, lleno de pequeñas hebras que se nos quedan por la boca y por las manos, como los restos de las palabras, como sus matices, como sus significados, que a veces quedan ahí, colgando de los labios o de los dedos, en suspenso, y entonces no tenemos ni idea de lo que son, de lo que serán, sólo sabemos que las hemos disfrutado.
Gracias por leernos, maestra, y un abrazo.
PD: no se si todos han leído tu mensaje, yo sí.



ola ps yo no esoi deacuerdo con esto que leves las palabras leves se ignifica que graves aguadas y eso y mas grasias asii que todos deben de leer este mensaje soy una maestra yo tengo la razon