Ingrid y el guiño de la luna

Palabras

Creative Commons License

Al terminar de escribir y preparar la memoria cerró el ordenador. Un gran trabajo, sí. Estaba satisfecha y sonreía sola en la casa, en esa casa que, tras los jaleos de todo el día, la contemplaba silenciosa en su blanco camisón. En su cabeza remoloneaban aquellas palabras que su abuela, melancólica y premonitoria, le cantaba susurrante mientras dormía.

Un chocolate, caliente, oloroso,

y un bizcocho de limón.

Chocolate negro, con cuerpo,

y la chimenea enfrente,

el mar al lado.

Eso es todo, y los pies helados,

los ojos limpios, la taza en las manos.

Salió a la terraza y en el cielo estaba ella. Se miraron las dos, se iluminaron frente a frente, y entonces, como si se estuvieran esperando, la luna le guiñó un ojo.

(Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons)

Artículos relacionados

Comentarios

jw jw jw jw jw jw !!!

Deja un comentario