Las federaciones y el deporte profesional

Deportes

Vivimos días de vino y rosas en el deporte español. Nunca habíamos sido tan competitivos en tantas disciplinas profesionales a la vez. Y curiosamente no hay semana en la que no surja una polémica, una fricción o un escándalo con una federación deportiva como protagonista.

Puede parecer una coincidencia, pero en realidad es una consecuencia. Entre las federaciones y la práctica profesional de un deporte existe un equilibrio muy delicado. Falla el modelo y tarde o temprano cada uno velará por sus intereses.
Lo que resulta más curioso es que la principal causa de ruptura es… el éxito.

La Ley del Deporte de 1990

Hay un antes y un después muy definido en el deporte español: la Ley del Deporte de 1990.
En su artículo 30 establece que:
«Las Federaciones deportivas españolas son entidades privadas, con personalidad jurídica propia, cuyo ámbito de actuación se extiende al conjunto del territorio del Estado, en el desarrollo de las competencias que le son propias, integradas por Federaciones deportivas de ámbito autonómico, clubes deportivos, deportistas, técnicos, jueces y árbitros, Ligas profesionales, si las hubiese, y otros colectivos interesados que promueven, practican o contribuyen al desarrollo del deporte».

Así, las Federaciones Deportivas españolas son entidades privadas de configuración legal, a las que se atribuyen funciones públicas de carácter administrativo, actuando en tal caso como agentes colaboradores de la Administración Pública.

A la entrada en vigor de la Ley del Deporte siguieron los JJ.OO. de Barcelona, que mejoraron ostensiblemente las instalaciones, las becas, la participación…
Deportivamente el pais dió un salto cualitativo y cuantitativo enorme.

El modelo erróneo

Desde entonces, por suerte para nosotros, España ha seguido evolucionando, creciendo. La sociedad española, a todos los niveles, se ha profesionalizado. Y el deporte no ha sido menos.

Han aparecido organismos de gestión profesional en multitud de deportes que como cualquier empresa de alto nivel aplican las últimas tendencias en gestión y marketing. El problema surge cuando frente a estos organismos que evolucionan continuamente se encuentran las federaciones que siguen ancladas en el modelo de los 90.

A día de hoy es muy difícil encontrar una federación que tenga una relación fluida y basada en la colaboración con el organismo de gestión profesional correspondiente (R.F.E. de Tenis – ATP, R.F.E. de Fútbol – L.F.P., R.F.E. de Baloncesto – A.C.B., etc)

Este fenómeno no se produce cuando la balanza está totalmente decantada de uno de los dos frentes. En un extremo, los deportes en los que la profesionalización controla todos los aspectos de la competición y las federaciones se limitan a expedir licencias como el golf, el automovilismo y el motociclismo.
Tampoco sucede si se da el otro extremo, las prácticas deportivas que aún no se han profesionalizado y todavía son gestionadas en su totalidad por la federación correspondiente, como el rugby.

Pero cuando existe cierto equilibrio, en aquellos deportes en los que la actividad profesional ha superado al modelo federativo, las federaciones se enfrentan a las asociaciones que gestionan el deporte ya que les hacen perder poder y protagonismo.

Y el conflicto se recrudece siempre que se acercan las grandes competiciones internacionales, cuando las federaciones nacionales toman protagonismo.

Los éxitos deportivos agravan la crisis

En todos los deportes la base del conflicto es la misma: llega una competición internacional, hay un equipo español de primer nivel y con un gran tirón mediático. La competición es muy limitada en el tiempo (entre uno y dos meses) y es el único momento de la federación para hacer caja. Y para su presidente la época de fotos y favores políticos.

El caso del baloncesto

La F.E.B. (Federación Española de Baloncesto) es una de las federaciones españolas con métodos más actualizados en marketing y gestión.
Cuando maduró la generación de oro del baloncesto español, cuando se proclamaron campeones del mundo, la F.E.B. ya sabía lo que tenía que hacer. Llevaba unos años exprimiendo el recién estrenado fenómeno NBA en España.

El comienzo de las fricciones entre el presidente Pepe Sáez y el seleccionador Pepu Hernández no ha sido algo nuevo para Sáez. Ya le sucedió con el anterior seleccionador Mario Pesquera.
El presidente Sáez exprime al máximo comercialmente a las estrellas de la selección hasta el punto de interferir en el descanso y concentración necesarios para una competición de alto nivel.
El ejemplo más reciente está en la preparación del Eurobasket jugado recientemente en España. Los jugadores tuvieron más sesiones publicitarias que entrenamientos. Pepu se enfrentó a Sáez por este motivo y al igual que Pesquera ha terminado en la calle.
Es cierto que la gota que ha colmado el vaso ha sido la incompatibilidad de patrocinadores entre Pepu y la federación, pero esto último no ha sido sino una excusa para ponerle precio a la cabeza de un entrenador con el que el presidente ni se entendía ni se quería entender.

Jose Luis Sáez

El principal problema del presidente Sáez es que se considera el máximo responsable de los éxitos de la selección. Y que puede hacer y deshacer a desgana según le pida el cuerpo. Con su fiebre del oro del Eurobasket contribuyó enormemente a la derrota final. Y ahora con la caprichosa destitución de Pepu ha privado a la selección de un entrenador con el que los jugadores estaban encantados. Es difícil hacer tanto daño a un equipo campeón en tan poco tiempo.

Ahora Sáez sabe que como la selección no haga un buen papel en los JJ.OO. irán a por él, buscarán su sillón como posesos los presidentes de las federaciones territoriales (la F.E.B. es muy apetitosa). Está en una situación delicada y como casi todos los altos cargos federativos, ha priorizado no perder su puesto antes que las cuentas de la federación. El dineral que le va a pagar a Aíto Gª Reneses es totalmente desproporcionado para un ente federativo. Necesitaba al mejor y se lo tuvo que quitar a un club ACB (Unicaja) ofreciendo un poco menos (lo mismo era imposible).

Me da mí que este verano veremos mucho baloncestista en la tele.

El caso del tenis

El calendario y las grandes competiciones internacionales están diseñadas por la gran gestora del tenis a nivel mundial: la ATP (Asociación de Tenistas Profesionales).
Pero el motor en la sombra son los patrocinadores y las marcas de ropa. Son ellos los que exprimen con sus claúsulas a los jugadores, obligándoles a jugar todos los torneos posibles para no bajar en el ranking. Los visten de arriba a abajo y los quieren siempre en la pista central, con las televisiones sacando primeros planos de sus logos constantemente.
Los jugadores se quejan del calendario pero es su asociación la que diseña y sus contratos personales los que les obligan.

Y en este escenario aparece la Federación Española de Tenis con otra competición internacional (a nivel de selecciones), la Copa Davis, que supone eliminatorias en países remotos, con un público hostil, en pistas prácticamente sin homologar.
Los jugadores acceden pero siempre con sus condiciones. Con sus preparadores. Cada uno con su propia vestimenta. Y cuando es en casa juegan en la ciudad y superficie más conveniente a sus intereses.
Hasta hace poco esto no era problema, los jugadores no tenían tirón mediático, las posibilidades de derrota eran amplias y las sedes organizadoras perdían (pierden) dinero. Los políticos se gastaban el dinero de los ciudadanos en otros eventos. Sólo les interesa salir en la foto y por aquel entonces una foto con el equipo de la Davis no lucía mucho.
Pero llega el éxito de los nuestros, éxito deportivo y mediático; llegan Moyá, Ferrero, Ferrer, Nadal… Y el presidente de la Federación, Pedro Muñoz, un político, empieza a recibir llamadas de otros políticos. Hazme un favor y tráelos a mi ciudad que yo te lo sabré agradecer.
Y Pedro Muñoz se enfrenta con quien haga falta (los propios jugadores) por favores políticos. Vive de eso. Los tenistas piensan en su carrera deportiva y Pedro Muñoz en su carrera política.

Pedro Muñoz

Tarde o temprano tenía que estallar todo, sólo había que esperar a que el valor mediático (y consecuentemente político) de nuestros jugadores se disparara.

Estado actual del tenis español federativo:
para ganar a EEUU en las próximas semifinales de la Davis nos conviene jugar a nivel del mar (evitando así un mayor bote de la pelota en los potentísimos saques estadounidenses). El presidente decide jugar en Madrid, a 650 metros sobre el nivel del mar para hacer caja (económica y política). Los jugadores se sienten menospreciados y hacen público el cisma. El presidente les insulta via sms. Los jugadores deciden no saludarlo ni recibirlo en ningún acto oficial.

La solución

Hay muchos más casos, como el del fútbol. Pero esta Federación tiene tantos frentes abiertos que necesitaríamos todo un blog para contar la sucesión de irregularidades y escándalos del equipo de Villar.
Ha sembrado tantos enemigos que ha tenido que refugiarse en la FIFA, organización de métodos mafiosos, para continuar aferrado al puesto (la última: Villar instó a la FIFA a que amenazara a España con no jugar la Eurocopa si le obligaban a adelantar las elecciones. Se salió con la suya).

Angel Mª Villar

Tampoco tenemos espacio para hablar de las lamentables actuaciones de Odriozola en Atletismo o de los escándalos en Gimnasia o el del recién llegado al club, el Rugby.

Como decía R. Trecet:

los federativos, por su propio ADN y modelo de trabajo, son politicos. Los gestores y jugadores profesionales no. Los federativos tienen en cuenta lo comercial en tanto en cuanto refuercen su imagen personal. Los otros son comerciales puros para ganar dinero e imagen de marca, como cualquiera en su profesión.

En mi opinión la situación actual no tiene solución. Cuando falla la base, el modelo, de una forma tan estrepitosa sólo nos queda confiar en el criterio de las personas, en que sean conscientes de su responsabilidad, en que sientan y vivan el deporte que representan.

Sólo nos queda confiar en su deportividad.

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Comentarios

Según entiendo: ¿La ACB está jerárquicamente por debajo de la federación de baloncesto?
Cuando se habla de que son políticos supongo que no se quiere decir que dependen del político de turno, sino que son cargos políticos. Esos cargos tendrán un buen sueldo y unas buenas relaciones.
¿Qué relación con el poder público tienen las federaciones? ¿Cuánto de su presupuesto viene de los fondos públicos?

Siguiendo a Trecet, estoy de acuerdo con él, pero me asalta la pregunta primera ¿Son la ACB y la ATP gestores?. Supongo que sí, como lo es la NBA, que acabará resurgiendo porque su futuro depende del éxito de su baloncesto.

Seguiré con esto.

Según lo entiendo yo ninguna está por debajo de la otra.
Cada organismo defiende intereses diferentes y necesitan de constantes acuerdos. De hecho la última renovación del convenio de coordinación que vinculaba a ambos organismos finalizaba el mes pasado.
En esos convenios la FEB suele defender los intereses de la ABP (Asociacion de Baloncestistas Profesionales) y desde hace años siempre tiene que acabar mediando el CSD porque se tiran los trastos a la cabeza.

Un ejemplo de conflicto: el nº de jugadores extranjeros. A la ACB le gustaría no tener límites (más mercado, menos gastos, más competitivos en Europa) y la FEB y la ABP quieren todo lo contrario.

Otro dato curioso: la Supercopa que se juega a principio de temporada es organizada por la ACB. Hasta el punto de que FEB y ABP no lo consideran un torneo oficial.

Sobre los cargos, efectivamente son cargos políticos, supuestamente elegidos tras unas elecciones entre los presidentes de las federaciones territoriales. No dependen del político de turno. Pero su relación con el CSD y otros políticos (sobre todo alcaldes y presidentes de comunidad) es enorme.

La ACB, la ATP y también la LFP son gestores.

El problema de la NBA es que se ha profesionalizado tanto que está más cerca del espectáculo recaudador que del deporte. Se miraban tanto el ombligo que cuando han querido darse cuenta ya no eran los mejores jugando al baloncesto. Y al resto del mundo han dejado de interesarles, sólo miran a la NBA buscando a sus compatriotas.
Ojo que la NBA está en una situación muy difícil; el comisionado Stern hace tiempo que no sabe qué hacer. Como sigan la senda del marketing, los ingresos, las giras y los contratos multimillonarios irán a peor.

Yo miraría en la otra dirección y me centraría en tres aspectos:
1.- potenciar las competiciones universitarias.
2.- devolver el protagonismo al juego, al equipo. Estudiar el nuevo baloncesto europeo y permitir las defensas zonales.
3.- traer a los mejores entrenadores y darles el crédito que se merecen.

Muy completo el artículo. Nada más que con la perla que has dejado entrever en relación a la Eurocopa, dan ganas de leer un monográfico de Villar, aunque casi me da miedo la idea de un recopilatorio de sus tropelías…

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