El número 1

Videojuegos

Todos conocemos hasta dónde han llegado los videojuegos hoy día. Su grado de realismo es cada vez mayor, los gráficos amenazan con superar la definición de la propia realidad, el sonido no tiene nada que envidiar a los más sofisticados equipos de música, y los tipos de juegos y formas de interactuar con ellos crece día a día.

Pero todo este avance y sofisticación del que hoy disfrutamos tuvo un principio (como casi todo, salvo quizá la estupidez, que es eterna). Hace medio siglo un visionario creó el primer videjuego de la historia, el número uno. El genio se llamaba William Higginbotham (no pienso volver a escribir el apellido), y su creación, “Tennis for two”.

Willy (1910 – 1994) fue un reconocido físico estadounidense que llegó a presidir la Federación de Científicos Americanos. Entre otras cosas, participó en el Proyecto Manhattan, fruto del cual nació la bomba atómica. El hombre se sentiría algo culpable, ya que años después se reveló como un destacado activista antinuclear.

En 1958 Willy trabajaba en los laboratorios Brookhaven. Anualmente tenía lugar en los mismos una especie de jornada de puertas abiertas denominada “el día del visitante”, en el que multitud de personas accedían al complejo para curiosear los trabajos que allí se desarrollaban. Willy debió percibir más de un bostezo en ediciones anteriores, así que ese año decidió hacer algo para “animar el cotarro”, y vaya si lo consiguió.

“Tennis for two” nos ofrecía una perspectiva lateral de un campo de tenis, separado por una red. Los jugadores se situaban a cada lado, aunque éstos no aparecían en pantalla. En realidad los gráficos consistían en una línea horizontal (la superficie de la pista), una línea vertical y perpendicular a la anterior en su punto medio (la red), y un circulito provisto de una estela digna del más destructivo cometa, que hacía las veces de pelota.

Los jugadores tenían la posibilidad de escoger el lado de la pista desde el que servir, así como la altura de la red. El juego se controlaba a través de un rudimentario “mando” basado en un osciloscopio, que permitía golpear la bola y escoger el ángulo del lanzamiento.

Él éxito de “Tennis for two” fue arrollador, y el famoso día del visitante había colas para poder echar una partida. Will nunca llegó a patentar su invento, pues no creyó que realmente pudiera tener interés para el gran público. 15 años después, “Pong” evidenció su error, aunque eso es otra historia…

Muchas gracias a Will por su magnífico invento. Y también a Fko por ponerme sobre la pista de este artículo.

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Comentarios

Yo quiero uno!! Supongo que estará en algún museo…

¿Tenía marcador?
¿A qué se dedicaban los laboratorios?
¿Cuál es esa otra historia de la patente?
Bravo por el bueno de Will

¡Qué gran comienzo!

Me parece más divertido que muchas de las maravillas tecnológicas que hay en el mercado.

“Tennis for two” no tenía marcador.

Los laboratorios Brookhaven (siguen activos) dependen del Departamento de Energía de EEUU. Han conseguido 6 premios Nobel, e investigan en multitud de campos (biología, física, química, medicina, nanomateriales, magnetismo…). En su haber cuentan con 6 Premios Nóbel y una fuga de tritio que dio un sustillo en los 90 (bendita wikipedia…)

En 1972 Atari sacó a la venta para el gran público “Pong”, un juego de tenis tremendamente similar a “Tennis for Two” con el que se forraron. Si Will hubiera patentado su invento, se habría hecho rico.

A veces quieren complicar tanto los videjuegos, hacerlos tan sumamente elaborados, realistas… que se olvidan del objetivo fundamental de los mismos: divertir (véase Assassin’s Creed, maravilla tecnológica, coñazo insufrible)

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