“Hancock” (2008)

Cine El ojo crítico

Título original: Hancock
Director: Peter Berg
Música: John Powell
Guión: Vince Gilligan y Vincent Ngo
Intérpretes: Will Smith, Charlize Theron, Jason Bateman, Daeg Faerch, Darrel Foster, Lauren Hill, Valerie Azlyn, Ron Fassler, Lily Mariye, Kate Clarke

Nota: El presente artículo no destripa ningún aspecto fundamental del argumento de la película (sin “spoilers”).

SE BUSCAN SUPERHÉROES

El género de superhéroes está de moda, y la industria cuenta ya con una importante cantidad de productos de calidad muy dispar, desde los infumables “Daredevil”, “Elektra” o “Los 4 fantásticos”, hasta los, en mi opinión, más brillantes representantes: “X-men”, “Iron Man” y “El Increíble Hulk”.

“Hancock” cuenta con una peculiaridad que ya de partida la diferencia de todas las películas de este tipo vistas hasta ahora: no está basada en un cómic. Y esto por un lado es una desventaja, pues no cuenta con un público garantizado proveniente de los fans de la serie. Pero por otra parte tambíén resulta positivo, ya que no tiene que encorsetarse conforme a los dictados de una obra preexistente, pudiendo escoger su propio camino.

UN NUEVO PLANTEAMIENTO

El film aprovecha esa libertad para mostrar un argumento completamente diferente, lo cual ya de por sí es digno de reconocimiento. John Hancock es un héroe tan bienintencionado como despreocupado y poco cuidadoso. Cuenta con unos poderes similares a los de Superman, pero su afición por el alcohol provoca que todas sus heroicas actuaciones terminen suponiendo unos costes para la ciudad muy superiores al producto de los robos que evita. Los ciudadanos están hartos de él, y coinciden en que vivirían mejor con Hancock fuera de circulación. Todo esto comienza a cambiar con la aparición de un publicista que decide asesorarle acerca de la importancia de su imagen pública.

UN GUIÓN QUE FLOJEA

La película parte de la típica escena de acción para presentar al protagonista. Justo antes de la misma me gustaría destacar la cara de resaca de Hancock cuando lo despiertan, realmente impresionante, tan conseguida que más que maquillaje parece que Will Smith se hubiera “metido de pleno en el papel” a golpe de cubata.

Sin embargo, muy pronto la aparición de Ray Embrey (el publicista, interpretado por Jason Bateman) frena el ritmo, y hay una ingente cantidad de minutos de metraje dedicados a mostrarnos sus virtudes como ser humano que resultan, en el mejor de los casos, indiferentes. Junto a Ray se nos muestra a su hijo, cuya tierna relación con el protagonista resulta forzada, y su esposa Mary, a la que da vida Charlize Theron, y por la que Hancock siente una irresistible atracción (muy comprensible).

Poco a poco el guión va ahondando en los orígenes de Hancock y las razones de su personalidad, si bien no se da una explicación clara de cómo obtuvo sus poderes. El personaje va evolucionando, en ocasiones de una forma demasiado brusca, pero el mensaje subyacente resulta tristemente cierto: la volubilidad del gran público, y la primacía de lo que pareces frente a lo que eres.

De forma totalmente secundaria se nos presenta una subtrama con un villano de tres al cuarto que no aporta nada, y que no es más que una excusa para cerrar el argumento. Está poco trabajada y muy mal implementada, no es más que un hilo conductor.

CONCLUSIÓN

En general la película no llega a aburrir, en gran medida gracias a su ajustada duración (92 minutos), pero deja claramente la sensación de que el planteamiento daba pie a hacer algo mucho mejor. Se agradece el soplo de aire fresco en un género con un esquema relativamente uniforme, pero realmente se queda lejos de ser una buena película.

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