Las Malvinas y el partido del siglo. Y Diego.

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22 de junio de 1986. 115.000 espectadores. Estadio Azteca de México DF.
En un principio se iban a disputar los cuartos de final del Mundial de México entre Argentina e Inglaterra.
Pero sucedió algo más. Sucedió mucho más. El mayor espectáculo que se recuerda en un campo de fútbol.

Las islas Malvinas (Falkland islands)

Las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur son tres archipiélagos situados en el Océano Atlántico frente a las costas argentinas, que constituyen un dominio colonial británico.

Desde su primera ocupación en 1763 por parte de los franceses, han sido constante motivo de conflicto, primero entre el Reino Unido, Francia y España, y después entre el Reino Unido y Argentina, que al considerarse heredera de los derechos españoles sobre el territorio, ejerció en este su soberanía efectiva hasta que se produjo la invasión británica de las Malvinas en 1833.

En 1767 Francia reconoció la soberanía española sobre las islas Malvinas; además, en el marco de los acuerdos llamados Convenciones de Nutka, el Reino Unido reconocía también la soberanía hispana en los archipiélagos del Atlántico Sur próximos al continente americano, a cambio de asentarse en la isla de Nutka. En 1776, cuando se creó el Virreinato del Río de la Plata, las islas Malvinas se incluyeron en el territorio de la gobernación de Buenos Aires.

Las relaciones entre Argentina, el Reino Unido y los habitantes de las islas hacia finales de la década del 60 y principios de la década del 70 fueron, en general, muy buenas.
El Ministerio de Asuntos Exteriores británico consideraba las Malvinas como un problema a la hora de estabilizar sus relaciones con Hispanoamérica. Pero, aunque propuso una devolución en arriendo (una soberanía de Argentina durante un tiempo prolongado con la expectativa de una devolución al final del mismo), los ciudadanos de las Malvinas (los kelpers) se negaron a aceptar la propuesta.

Argentina: la crisis de la junta militar

El 26 de marzo de 1976, el general Jorge Rafael Videla encabezó el golpe militar que derrocó a “Isabelita” Perón.
Pocos después, a comienzos de los 80, el modelo económico de la Junta militar que gobernaba Argentina hacía aguas: 90% de inflación anual, recesión profunda, interrupción de buena parte de la actividad económica, generalización del IVA, empobrecimiento de las clases medias, brusco aumento del endeudamiento externo de las empresas y del Estado, salario real cada vez más depreciado, aumento de la pobreza y sus lacras, etc.
La sustitución del jefe de la Junta Jorge Rafael Videla por el general Roberto Viola y, luego, de este por el general Leopoldo Fortunato Galtieri, fue una consecuencia de esa crisis. La consiguiente decisión de intentar recuperar las Malvinas fue tomada tanto por el efecto que podría conseguirse a la hora de desviar la atención social de esos problemas como por las posibilidades de recuperar el crédito perdido entre determinados sectores sociales sensibles a una acción de interés patriótico como esa. La agonizante dictadura argentina intentó una huida hacia adelante.

La guerra de las Malvinas

[Si desean más información sobre este conflicto bélico les recomiendo la lectura de La Guerra del Fin del Mundo. Es realmente interesante. Nosotros nos limitaremos a hacer un escueto resumen de la contienda]

El 26 de marzo, una importante fuerza naval argentina abandonó Puerto Belgrano para realizar unas maniobras con la flota uruguaya. Sin embargo, dirigieron sus pasos hacia las Islas Malvinas.

Pasado el mediodía del 3 de abril de 1982, la bandera argentina ondeó sobre las islas Malvinas, las islas Georgias del Sur y las islas Sándwich del Sur.

Ese mismo día, Margaret Thatcher intervino en la Cámara de los Comunes para anunciar la creación de un gabinete de guerra. Su gobierno, inmerso en varias reformas muy contestadas socialmente, se hallaba en una situación delicada.
Aún así en el terreno diplomático los britanicos hicieron en gran trabajo consiguiendo el apoyo de la Comunidad Económica Europea (UE), la OTAN, la Mancomunidad Británica de Naciones (Commonwealth) y la ONU. Enfocaron el conflicto como una agresión de Argentina contra el derecho de autodeterminación de los isleños, consiguiendo así que gran parte de la opinión pública mundial se pusiese del lado de Gran Bretaña.
El resto lo hicieron la lamentable imagen internacional del Gobierno argentino (merced a las reiteradas denuncias de las violaciones de los derechos humanos desde que tomaron el poder) y su deficiente diplomacia, que perdió el apoyo norteamericano y ni siquiera pudo evitar que la URSS y China se abstuvieran en el Consejo de Seguridad.

La Resolución 502 del Consejo de Seguridad de la ONU exigió un inmediato cese de las hostilidades y la retirada de las fuerzas argentinas de las Malvinas y exhortó a los gobiernos de ambos países involucrados a buscar soluciones diplomáticas. Se exigía a Argentina un plazo de 48 horas para aceptarlas sin negociación posible. Argentina rechazó las condiciones.
La reacción del Reino Unido fue una inmediata respuesta militar lanzada el 21 de mayo de 1982.
La capital de las Islas, Puerto Stanley, fue finalmente tomada por las fuerzas británicas nuevamente el 14 de Junio de 1982, devolviendo a las islas al status previo a la invasión Argentina.

Al día siguiente la Plaza de Mayo se fue llenando de gente agobiada por la depresión y por el doloroso fin de una ilusión que habían abrazado apasionadamente. La multitud pidió armas para seguir la lucha tildando a los militares de cobardes.
Poco después caería la junta militar que gobernaba el país, dejando atrás un régimen de terror que acabó con la vida de 30.000 argentinos. Y un sentimiento nacionalista que se transforma en sed de venganza siempre que los británicos se cruzan en su camino.

El Mundial de México 86

La XIII Copa Mundial de Fútbol se desarrolló en México, que de este modo se convirtió en el primer país en celebrar dos veces una Copa del Mundo. El Comite Ejecutivo de la FIFA reunida en Zurich dicidió que sustituyera a Colombia, país al que se le había dado el derecho de celebrar el torneo, pero que tuvo que declinar en noviembre de 1982 ante la imposibilidad de cumplir con los requerimientos que FIFA exige para celebrar el evento.

El Mundial del 86 será recordado por muchos motivos. El balón oficial (el Adidas Azteca Mexico) fue la primera pelota fabricada con materiales sintéticos, lo que aumentaba la impermeabilidad y la durabilidad. Se eliminó la segunda liguilla dando paso a un enfrentamiento de octavos de final, con el dramatismo subsiguiente. La modalidad tuvo tanto éxito que hoy día sigue vigente. Se exportó la ola mexicana que consiste en cientos de aficionados levantando las manos de manera sincronizada, fenómeno colectivo que da la vuelta a las tribunas y que hoy en día se realiza en los estadios de todo el mundo.
Se marcaron 132 goles, con un promedio de 2.5 por partido.

Y sobre todo, se jugó el mejor fútbol de selecciones que se recuerda. En todos los partidos se vió fútbol.
La Bélgica de Jean-Marie Pfaff y Jan Ceulemans. La España de Butragueño y Zubizarreta. La Francia de Jean-Pierre Papin y Michel Platini. La Inglaterra de Gary Lineker y Peter Shilton. La Italia de Alessandro Altobelli y Carlo Ancelotti. La Argentina de Diego Maradona y Jorge Valdano. La Brasil de Careca y Zico. La Unión Soviética de Igor Belanov y Rinat Dassaiev. La RFA de Rudi Voeller y Karl-Heinz Rummenigge. La Dinamarca de Preben Elkjar-Arsen y Jesper Olsen. Además de Enzo Francescolli, Hugo Sánchez, Abderrazad Khairi…

Sin duda el mejor Mundial de Fútbol que se recuerda. Aunque mucha gente sólo recuerda de él una cosa. Un partido.

El partido del siglo

Argentina se había paseado hasta entonces por la competición, y saltó al campo rebosante de confianza. Dirigidos por el mejor jugador del mundo, su capitán Maradona, los sudamericanos se habían propuesto llegar hasta el final y conquistar el trofeo.

Tras su decepcionante inicio en la liguilla en la que estuvieron a punto de ser eliminados, los ingleses se habían reorganizado bien. Gary Lineker, respaldado por Peter Beardsley, sumaba 5 goles. En ausencia del lesionado Bryan Robson y del sancionado Ray Wilkins, el once remozado de Bobby Robson había encontrado un aceptable grado de eficacia.

Los albicelestes pronto impusieron su juego de pases rápidos y cortos. Tras un breve intercambio de ocasiones los hombres de Carlos Bilardo pisaron el acelerador. Maradona empezó a atormentar la zaga inglesa con sus quiebros, provocando una serie de golpes francos en torno al área rival. La falta de puntería argentina y el portero inglés mantuvieron el empate a cero hasta el descanso.

En el minuto 50 otra penetración de Diego Maradona por el centro de la defensa inglesa culminó con un intento de pared con Jorge Valdano. La devolución de la pelota por parte de este último fue a parar a los pies de Steve Hodge, cuyo despeje fallido hizo que el balón saliera despedido hacia arriba. Sin posibilidad alguna de alcanzar el balón Maradona continuó su carrera. Saltó y propinó un puñetazo al balón con la mano izquierda para desviarlo por encima de Shilton, que había salido a buscar el esférico. Era el 1-0. Los jugadores ingleses protestaron en vano ante el colegiado tunecino Ali Bennaceur, que concedió el gol convencido de que Maradona había tocado el balón con la cabeza.

La “mano de Dios”, como el propio Maradona la llamó, dio un giro indiscutible al partido.

Desde donde yo estaba a pie de campo, estaba claro como el agua que Maradona no podía haber llegado con la cabeza y que batió a Shilton con el puño de la mano izquierda”.

Bobby Robson

Por supuesto que lo celebré. No hay ni un solo argentino que hubiera ido a decirle al árbitro: ‘Mire usted, no ha sido gol’. Nos han educado para celebrar la picardía y la astucia”.

Jorge Valdano

Ahora siento que puedo decir algo que no pude decir entonces. Entonces lo llamé “la mano de Dios”. No fue la mano de Dios, ¡fue la mano de Diego! Y me sentí como si estuviera robando a los ingleses.

Diego Armando Maradona

Y tan solo cinco minutos después, en el 55, sucedió.
Maradona bajó a su campo a recibir el balón. Eludió a Hoddle, a Reid, a Sansom, a Butcher, a Fenwick… y a Shilton. 62 metros. 10 segundos. 6 ingleses. El gol.

Así se vivió en Argentina:

Y así en Inglaterra:

El segundo gol fue, y sigue siendo, el mejor gol que se ha marcado nunca. Hay que tener en cuenta la importancia del partido y las condiciones de juego, porque hacía un calor insoportable y estábamos jugando sobre un césped que se movía al pisarlo. El campo estaba impracticable. Lo que hizo fue sencillamente extraordinario. Debo decir que me quedé parado sobre la línea media y pensé: ‘¡Madre mía!’”.

Gary Lineker

Cuando se fue a celebrar el gol junto al banderín de córner, yo fui el primero en alcanzarlo. Me sentía feliz, gritaba de alegría y entonces le dije: ‘Lo que acabas de hacer es imposible’”.

Jorge Burruchaga

Con todo, los ingleses no se rindieron. En el minuto 69 Hoddle realizó una vaselina que obligó a Pumpido a retroceder apresuradamente, lo que espoleó a los suyos. Robson decidió sacar a Chris Waddle y John Barnes para revolucionar el ataque, y lo logró.

Fue precisamente el alero del Watford quien llegó hasta la línea de fondo y centró a Gary Lineker para que éste anotara su sexto gol en el campeonato (2-1, 78′). Los ingleses se volcaron y Maradona respondió con un trallazo al poste en el minuto 82.
A tres minutos del final Barnes se escapó por la izquierda en una jugada calcada a la del gol de Lineker. El delantero remató y cuando el balón había superado al portero argentino Julio Olarticoechea dió un brinco inimaginable para desviar el remate a córner.

Ya no pasó nada más. Ya no podía pasar nada más.
El 22 de junio de 1986.

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Comentarios

Está guay la crónica! es emocionante, Me encanta “oh no, este hombrecito de nuevo…” ja ja ja
Está muy bien meter todo el contexto político para hablar de un partido, es más, si no no me gusta. De hecho normalmente no leo nada sobre fútbol ni de deportes fuera de tu blog. Haz más! No quiero echarte encima una responsabilidad… pero actualmente mi cultura deportiva depende solo de tí! je je…

@josemalo
Jeje, muchas gracias, lo he pasado muy bien haciéndolo, y sobre todo viendo una y otra vez al barrilete cósmico.
La narración inglesa parece de los Monty Python. Insuperable.

Acepto encantado esa responsabilidad, jeje; unos pocos más como tú y crearé opiniones en la gente, destituiré entrenadores y presidentes, alimentaré los bajos instintos de las aficiones, subiré a la gloria jugadores mediocres sólo para ver cómo caen desde lo más alto y narrar sus miserables vidas…
Vamos que me haré periodista deportivo.

No estaría mal leer a algún periodista deportivo, creo que no se ven por estos lares…
Una gran crónica sobre otra triste guerra (una vez más quedan claras las causas de todos los conflictos: ansia de poder de pequeños grupos)y de un grandísimo mundial. Yo recuerdo muy poco, al buitre y a Señor y cuánto me gustaba, no recuerdo la razón, Belanov.
El fútbol es grande, según quien lo mire, según quien lo enseñe.

coincido con josemalo, la descripción del contexto político pre-partido está fenomenal, hace que se meta uno de lleno en la historia

ja, ja, ja, los ingleses son muy divertidos cuando se ponen serios (es un gol.., ja ja me parto)

Yo estoy exactamente igual que Josemalo; nunca antes el blanco fue tan maligno, y los blaugrana me parecen buena gente……, no digo más!
Una buena historia sobre todo porque está bien contada. Como las anteriores (Jessie Owens y el partido de waterpolo etc…..). Seguimos esperando “el poder negro”!

maradona es lo mejor como messi!!!!

Man! está buenísimo este artículo. Estoy haciendo la referencia de la canción de calle 13 que dice “Soy Maradona, contra Inglaterra” en su canción “Latinoamérica” está hablando exactamente de esto.

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