El (pen)último funcionario
Deambula por el edificio con las manos a la espalda y observa las mesas vacías, los archivadores llenos de polvo, los papeles por el suelo. La melancolía, inevitablemente, lo invade y se deja llevar por los recuerdos de aquellas mañanas, aquellos cafés, esas tertulias de lunes y esos eternos periódicos. Todo era un placer, hasta ver llover, verlas venir o simplemente cerrar los ojos e imaginar.
Mañana empiezan a limpiar, a ordenar, a preparar el campo de batalla para lo que se avecina. A saber. Le parece un milagro seguir allí, tras tantas convulsiones, tantos despidos, tras los innumerables tumultos que han sacudido al cuerpo de funcionarios los últimos meses. Quizás sea el último. Como decía el Presidente, por fin habían extirpado ese tumor que recorría las entrañas del Estado y lo que quedaba, si quedaba algo, debería adaptarse. Adaptarse, piensa, adaptarse a lo que sea, qué remedio…Ya lo hizo en su momento, recuerda cuando empezó y tuvo que acostumbrarse a no hacer nada, a dejar pasar las horas. Al principio fue duro, no paraba de patear los pasillos buscando cosas que hacer, preguntando en los cubículos, ofreciéndose para lo que hiciera falta. Fueron malos meses porque al final lo que hacía no le correspondía, porque entonces todos pensaban que esas eran sus labores y se acostumbraban, porque el que debía hacerlo y no lo hacía se molestaba por quedar en mal lugar. Estuvo a punto de dejarlo todo y volver al campo, a la tierra donde sentía sus músculos moverse y su respiración acelerarse, donde tocaba piedras y sufría dolores. Pero no. Encontró su hueco, preparó excelentes cafés, se cruzó con grandes conversadores, expertos literarios, amantes del fútbol. Con ellos y entre ellos se hizo grande y hacer o no hacer dejó de ser importante. Por ellos fue al trabajo contento, hasta ahora, porque ahora no estarán.
Se marcha a casa dejándose pulular por las calles de la ciudad. Una cerveza y casa, a cenar. O dos, según cómo esté el bar.
(Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons)



Brutal….joder, esa psicología funcionaril..me he sentido bastante identificado….yo estoy en el momento pasillo buscando algo que hacer…
Saludos