Tetris, la genialidad más sencilla
Título: Tetris
Lanzamiento: 1.985
Desarrollador: Aléksey Pázhitnov
Plataformas: Elektronika 60 (un ordenador ruso de la época)
Género: Puzzle
Nota: Este juego, o variantes del mismo, ha sido programado prácticamente en todas las plataformas conocidas.
Las excelencias técnicas en un juego siempre son importantes. El hecho de que un título resulte visualmente atractivo y tenga un sonido conseguido facilita mucho la inmersión en el mismo, e incluso puede hacernos ser relativamente indulgentes si falla en otros aspectos (un ejemplo reciente: “Assassin’s Creed”). No es el caso del juego que nos ocupa.
En 1.985 Aléksey Pázhitnov programó Tetris para un Elektronika 60, cuenta la leyenda que en una sola tarde. La idea la obtuvo de un pentominós, un juego de estrategia de origen árabe en el que el objetivo consistía en rellenar un rectángulo alineando figuras integradas por 5 cuadros. Sobre esta base, Pázhitnov y su amigo Pavlovsky idearon una serie de mejoras: añadir el factor tiempo, reducir el número de componentes por figura (de 5 a 4), y simplificar las posibilidades de rotación. Todo esto hacía el juego mucho más accesible y divertido.
Posteriormente fue trasladado a PC, Apple, Commodore, Atari y Spectrum. Al poco tiempo se inicia una batalla legal por los derechos del juego, originada en parte como consecuencia de la venta de los mismos por parte de Robert Stein, que en realidad carecía de ellos. Finalmente es Nintendo quien gana la partida, e incorpora el juego a su portátil Game Boy, lo cual dio a sus ventas un enorme empujón (conozco gente que sólo adquiría la consola por el Tetris, no compraban ningún juego más). Los derechos de autor finalmente volvieron en 1.996 al propio Aléksey Pázhitnov.
El juego en sí, como ya he adelantado, se basa en la colocación de pequeñas figuras geométricas integradas por 4 cuerpos, que van cayendo de la parte superior de la pantalla, rellenando poco a poco un rectángulo colocado en posición vertical. Si se logra completar una fila (sin dejar ningún hueco vacío en la misma), ésta desaparece, con lo que ganamos más espacio, y por tanto tiempo para seguir maniobrando. Si las piezas llegan a la parte superior del rectángulo, la partida termina.
Este juego fue tan popular que incluso se realizaron diversos estudios sobre el mismo. Según uno de ellos, su uso regular provoca un aumento en la eficiencia de la actividad cerebral, e incluso se cree que puede incrementar la velocidad de razonamiento. También se habló de que causaba el denominado “efecto Tetris”, que básicamente te hacía estar jugando permanentemente al mismo aunque no lo tuvieras delante, intentando formar combinaciones de piezas con la mente, soñando con él… (rayando la obsesión). Soy bastante escéptico respecto a la veracidad de estos estudios y creencias, pero en cualquier caso creo que es un dato que da una idea de la dimensión e influencia que llegó a tener.
Con unos gráficos tremendamente sencillos y una melodía simple y repetitiva, Tetris es uno de los títulos más vendidos de la historia, demostrando así algo que parece muy evidente, pero que las desarrolladoras olvidan con relativa frecuencia: lo verdaderamente imprescindible para que un juego triunfe es que resulte divertido.
Lo mejor: El sistema de juego, tan sencillo como adictivo
Lo peor: El apartado técnico, aunque este “defecto” es a la vez parte de su grandeza
En una frase: Divertidísimo y eternamente rejugable
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Comentarios
Qué grande el Tetris… una de las mayores creaciones informáticas y recreativas de todos los tiempos.
Por cierto, el efecto Tetris existe.
A mi aprendiz no me conoce pero os aseguro que sufrí efecto tetris. Ese juego es una pasada y es donde iba a parar la mayor parte de mi paga en salones recreativos de mala muerte de Zaragoza. Ah, la nostalgia…
Estoy de acuerdo, Tetris es EL JUEGO.
Sobre el “efecto Tetris”, yo tampoco era uno de los dos casos de aprendiz.
Por cierto, odiaba los cuadrados y me encantaba la ficha roja.
Toma carnaza pa psicoanalistas.





Conozco 2 casos muy, muy cercanos de personas a las que les costaba dormir, pues no dejaban de ver caer las piezas después de haber jugado durante mucho rato.