Un día cualquiera

Palabras

Creative Commons License

Despertarme, una ducha, desayunar con la radio y mis cosas, dar un beso, dar dos, dar tres, salir a la calle, cabrearme con el tráfico y con la ciudad, trabajar, tomar café, reuniones, charlar, comer ahí al lado, trabajar más, tomar un taxi y desear mandarlo lejos, a un sitio donde nadie nos vea, apartado y oscuro, donde pueda hundir a placer ese cuchillo que habría comprado por el camino. Matarlo, meter el cuchillo en sus tripas y verlas salir y ver cómo tose, cómo sangra, cómo se retuerce y deja de vivir. Frotarme las sienes y darle finalmente al taxista la dirección del polideportivo. Jugar al squash, ganar y perder, tomar una cerveza, quizá dos, sentir que algo se ha calmado, volver a casa, recibir un beso, recibir dos, recibir tres y tal vez algún abrazo. Cenar con ellas, reposar, asomarme a la ventana, fumarme uno con la luna, apagar entonces las luces y buscar el sueño y el silencio.

(Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons)

Artículos relacionados

Comentarios

Un poquito más de sol y música sabrosona y te habría llamado Dexter

Sencillamente magistral.

Enhorabuena,

es muy bueno!

buenísimo

Yo… no sé qué decir.

Más de media ciudad comparte tu relación con los taxistas.
Ojalá media ciudad compartiera el resto.

Deja un comentario