El punto y la palabra
Un punto, todo empezó en un punto. En realidad, todo empieza en un punto, sólo hace falta que, aún siendo muy pequeño, contenga en sí mismo suficiente energía para salir de sí mismo y hacerse grande. Sí, como el Big Bang. O que sea capaz de robarla, como los humanos cuando empezamos, cuando aún no somos más que un punto.
El punto no define el futuro pero sí marca los límites, sabe lo que no será.
En nuestro caso, en Palabras, el punto estuvo en algún lugar de la lúcida y almenada cabecita de Fko, que sabe, quiera o no, lo que no será pero no tiene ni idea de dónde llegará este divertido juguete que ha puesto en nuestras manos.
Quizá el punto ya estaba allí hace mucho tiempo. Quizá nació entre cervezas y cervezas. Tal vez surgió de la explosión de otros puntos que nos rodean, y es que hay puntos por todas partes, en Internet, en las calles, en los bares, y unos explotan y otros no, unos fracasan y otros nacen y otros hacen las dos cosas.
En fin, brindo por los puntos y por lo que les hace saltar por los aires, por las palabras y por el punto que las parió.


Lo tuyo es mucho, Kike.
Alzo mi copa.