La discriminación tácita

Ser capaz de exponer nuestras ideas y pensamientos de forma que no ofendan a nadie es algo a lo que a priori deberíamos aspirar todos. Sin embargo, en ocasiones utilizamos expresiones ante las que determinados colectivos se sienten heridos. Ciertamente hay casos en los que resulta coherente y lógica la protesta, y otros en los que estos grupos pecan de cierta manía persecutoria.

Probablemente, si quisiéramos estar completamente seguros de no herir con nuestras palabras, el mejor camino sería cerrar la boca. Cada persona es diferente, y lo que uno encuentra totalmente normal, para otro puede resultar ofensivo. Recientemente escuchábamos cómo una ministra se dirigía a los “miembros y miembras” de la sala, por considerar que referirse sólo a los “miembros” resultaba sexista.

Sin embargo, hay ocasiones en las que algunas personas autocensuran voluntariamente su uso de determinados vocablos, sin que ello tenga una razón de ser aparentemente lógica. Ocurre con ciertas palabras que, pese a estar perfectamente admitidas en nuestro diccionario y carecer de un significado ofensivo, tienen una connotación negativa para algunos individuos, que prefieren evitar su utilización. Lo sorprendente del caso es que aquellos colectivos a los que hipotéticamente correspondería sentirse ofendidos por ellas, no sólo no presentan objeción a su uso, sino que incluso las emplean con regularidad.

Así, es muy raro escuchar a un medio de comunicación hablar de un “gitano”, normalmente tienden a dar un circunloquio y referirse a ellos como “personas de etnia gitana”. Igualmente, hasta hace muy poco era bastante común la expresión “gente de color”, y sólo algunos osaban decir abiertamente “negros”.

Éste último caso sí ha sufrido una reversión en los últimos tiempos, y la palabra “negro” es cada vez más utilizada para referirse a las personas de esa raza. Incluso, en un ejemplo de lo pendulares que podemos llegar a ser, he llegado a oír a una locutora de radio corregir a un invitado que usaba la expresión “gente de color” (-¿de qué color? – bromeaba).

¿Por qué se ha dado este cambio de tendencia? ¿Tiene algo que ver que recientemente haya ganado un negro las elecciones presidenciales en EEUU? ¿Es ésa la causa por la que la palabra “negro” ha quedado sin mácula para los medios? ¿Por el hecho de que una persona perteneciente a esa raza haya llegado a “lo más alto”? ¿Tendrá que ocurrir algo parecido con un gitano para que se produzca el mismo fenómeno?

Emplear un término que tiene una acepción clara y respetuosa tanto con el diccionario como con aquello que define, es algo evidentemente lícito. Son las mentes de los hablantes (y oyentes) las que en ocasiones atribuyen significados complementarios y negativos a un vocablo que no los tiene. No son las palabras las que discriminan, sino la interpretación y el uso que ciertas personas hacen de las mismas.

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Comentarios

Lo que yo no entiendo es que tanta gente (periodistas y políticos, más bien) se ande con tanto cuidado para cuidar el lenguaje en esas sutilezas, y en cambio el lenguaje, en general, se maneje tan mal. Cada vez se habla peor, pero nos preocupamos de decir “miembras”…
Es cierto que el lenguaje oculta una visión del mundo que es injusta. Las palabras contribuyen a construir la realidad. Pero lo de no ofender a los colectivos a veces es ridículo, parece una especie de mala conciencia. Me traje una camiseta de Brasil que dice “100% negro”. Allí la llevan los negros no solo como una afirmación de orgullo étnico sino también como reivindicación de la palabra, como diciendo “negro, sí, qué pasa”.

No estoy seguro de que en el resto de países hayan tenido estos vaivenes lingüisticos.
Creo que tiene más que ver con la aceptación histórica de nuestra sociedad hacia negros, gitanos, lesbianas, enanos, maricones, gangosos, retrasados…
En España a estas eternas minorías se las nombra sólo en los chistes (de hecho en casi todos los chistes). Si el 90% de las veces que utilizas la palabra NEGRO es para reírte acabas asociando intención y palabra. “Negro” para los chistes, “de color” para no ofender.

Si a esto añades que los políticos y periodistas españoles son prácticamente humoristas, el resultado no podía ser otro.

no sé… en el caso de Brasil hay un Movimiento Negro desde hace décadas, y supongo que estos lemas vendrán de gente cercana a ese pensamiento… En otras camisetas decía: “preto es color, negro es raza”. Porque en portugués hay dos palabras para decir negro, y así esta gente niega el uso de “preto” para denominarles, que allí debe usarse en plan políticamente correcto, como aquí “gente de color”…
Pero hablando del tema, hay por ahí cada brasileña…

El lenguaje contribuye a construir la realidad, efectivamente, y por eso da pena que se le maltrate tanto en la prensa. Por otro lado no creo que haya nada malo en decir negro o gitano, de hecho quizá a fuerza de decirlo con naturalidad vaya perdiendo la connotación negativa que para algunos tiene. Lo que no entiendo es porqué se dice tanto, porqué me informan de que Obama es negro, porqué me dicen que detuvieron a cinco gitanos. Estaría bien, de vez en cuando, “detienen a cuatro tartamudos que intentaban atracar una librería” …

En muchos medios de comunicación hay órdenes específicas a este respecto, como decir siempre el pais de origen de la gente que comete un delito, pero nunca especificarlo si son de aquí. Los motivos están claros.

Y sobre Brasil, junto con Cuba es el pais con el racismo más explícito que he visto. Bueno es saber del Movimiento Negro.

Kike, ¿has pensado bien lo del atraco de los tartamudos? Es un pedazo de corto. ¡¡Además a una librería!! Tenemos que rodarlo.

Entiendo que la nacionalidad o raza del delincuente, salvo que tenga una relación directa con la noticia, no debería formar parte de la misma. Sin embargo veo que es algo que hacen la práctica totalidad de los medios de comunicación, independientemente de su signo político, con lo cual ya no tengo tan claros los motivos.

La verdad es que no he investigado el tema en otros países, pero intuyo que en mayor o menor medida todos tendrán su propia casuística, como el ejemplo de josemalo en Brasil. También en EEUU creo que se acuñó el término “afroamericano” por motivos de corrección en el habla.

En cuanto a España, seguramente la hipótesis de Fko tenga mucho que ver con lo denostados que están ciertos términos, estamos en un país de humoristas…

Sí, pero insisto, hay por ahí cada brasileña…

Bendito sea el Señor.

ahí poca discusión va a haber…

y yo? de color sería?

Tú serías una miembra, de color, excluída del Movimiento Negro.

Y encima ibas con McCain.

carlota que se calle.

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