Cortos cuentos de amor XIV
Es por la tarde y los mellizos juguetean por la alfombra. Sus cabezas chocan, se tiran de los pelos, pierden una y otra vez el equilibrio. La risa rebota por las paredes y se expande por la casa y sus padres se dejan llenar por esas risas, disfrutan de ellas y del llanto que no tardará en llegar. Sienten amor hacia las criaturas. Lo que no saben, lo que se preguntan, es si los mellizos, que tanto se querrán, se quieren ya aunque no lo sepan.
Ellos, los hermanos, siguen a la suya, sin preguntarse tonterías, descubriendo el mundo. Cuando la cabeza de él golpea fuerte el suelo ella no alcanza a saborear las mieles del triunfo, pues en seguida queda sobrecogida por el atronador llanto de su hermano. Este, aturdido, suplica al cielo buscando la cara y el pecho de su madre, cuyo calor le ofrece el consuelo que nada más le puede dar.
Los mellizos nunca recordarán nada de lo sucedido aquella tarde. Cuando sepan, cuando puedan hablar, no tendrán palabras, ni recuerdos, para llegar a ese más allá.
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qué cosa más bonita!!! enhorabuena! y gracias!