La jungla de cristal (1988)
Título original: Die hard
Director: John McTiernan
Música: Michael Kamen
Guión: Jeb Stuart, Steven E. de Souza
Intérpretes: Bruce Willis, Bonnie Bedelia, Alan Rickman, Alexander Godunov, Paul Gleason, Reginald Veljohnson

Hacer una buena película de acción es algo tremendamente difícil. Año tras año surge una ingente cantidad de estos productos, que pasan con mucha más pena que gloria por la cartelera de los cines. “La Jungla de Cristal” tocó un techo en este género que a mi juicio todavía no ha sido superado.
El argumento no podía ser, a priori, más sencillo: un grupo de terroristas secuestran un emblemático edificio de oficinas de los Ángeles tomando varios rehenes. Un policía que se encuentra casualmente en su interior, John McClane, es el único capacitado para hacerles frente.
El primer acierto de la película fue la elección del actor protagonista. Un hasta entonces poco conocido Bruce Willis, que venía de protagonizar junto a Cybill Shepherd la serie de TV “Luz de luna”, logra encarnar como nadie a un hombre corriente con problemas en su matrimonio, que no tiene más opción que resolver una situación violenta en la que accidentalmente se ve inmerso.
Y es que a diferencia de otros héroes que se habían mostrado hasta entonces, John McClane desearía en todo momento estar en cualquier otro lugar, lo cual le hace resultar mucho más humano, cercano y creíble. Ello unido a su personalidad taciturna pero socarrona , con un sentido del humor bastante macarra, le permite conectar de inmediato con el espectador. Como curiosidad cabe destacar que antes que a Willis se consideró para el papel a Arnold Schwarzenegger, Sylvester Stallone, Richard Gere y Burt Reynolds. Menos mal que se lo pensaron mejor…
Por otro lado, la forma de narrar los acontecimientos a través de dos perspectivas (interior y exterior del edificio) resulta muy dinámica, y acentúa el halo de soledad que rodea al héroe en todo momento, cuyos supuestos aliados, con excepción del sargento Powell, no sólo no le ayudan, sino que le generan aún más dificultades.
Es obligatorio destacar también a Alan Rickman, que interpreta con auténtica maestría a Grubber, el “malo”. Es además especialmente meritorio al tratarse del debut de este actor en el cine, y es que hasta entonces sólo se había dedicado al teatro.
Las claves apuntadas unidas a un ritmo trepidante, un trabajado guión y un estupendo montaje, han hecho de “La Jungla de Cristal” todo un clásico en el género de la acción, cuya estructura fue muy imitada posteriormente, aunque ni de lejos con su calidad y maestría. Todo un referente.
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Comentarios
muy bien!
creo que uno de los aciertos de la película es justamente el ritmo, sin que eso signifique que haya explosiones todo el tiempo… la trama alterna muy bien la acción con las pausas, eso es el ritmo. muchas pelis de acción son “solo” acción y entonces no son nada. pasa lo mismo en cualquier arte, la mejor manera de que un muro dé sensación de opacidad no es dejarlo totalmente opaco, es abrirle los huecos precisos.
por cierto, me acabo de fijar en la letra pequeña… “die hard” ¿ese era el verdadero título?
Efectivamente el título original es Die Hard, que como todo el mundo sabe significa Jungla de Cristal.
Lo gracioso han sido las secuelas:
Die Hard 2 (1990) -> La jungla de cristal 2: alerta roja.
Die Hard: With a Vengeance (1995) -> La jungla de cristal 3: la venganza.
Live Free or Die Hard (2007) -> La jungla 4.0.
Ninguna de ellas transcurre en una enorme torre de cristal (el Nakatomi Plaza en la 1).
muy de acuerdo con el comentario de josemalo en relación al ritmo.
La traducción del título, como suele ser habitual por estos lares, es un poco… “libre”.
John McClane!
la jungla de cristal iba bien para la primera peli, para las otras no, pero, tenían que seguir llamándola asi. die hard además significa dificil de morir(dificil de matar), se resiste a morir… a veces las traducciones libres quedan mejor.




John McClane es Dios.