Uno de los nuestros: R. Trecet. Mª José Rienda

Deportes

Reconozco que tengo un problema con Ramón. Desde hace ya varios años, lo que me provoca no es admiración, sino devoción.
Devoro todos sus artículos y aprendo libros con cada frase suya. Es el Cassius Clay del periodismo deportivo, El Más Grande.

 

Por si fuera poco, hace tres días le dió por hablar en su blog de una paisana: Mª José, que está pasando por los momentos más difíciles de su carrera. Un mito alabando a otro. Si os gusta El Deporte leed. Y disfrutad.

“Será un proceso largo, pero estoy animada”. Leer eso me ha dejado como si alguien me hubiese sacado el corazón, me lo hubiese estrujado y me lo hubiese vuelto a poner dentro.

Rienda tiene el aliento de los héroes. Si fuese austriaca o noruega, sus vicisitudes físicas serían seguidas al milímetro y su entereza de ánimo ante la adversidad admirada, premiada, puesta como ejemplo del deporte como forjador de carácter. Porque vamos a ver, si la emoción me lo permite, Maria José Rienda, de la élite del esquí alpino mundial, equivalente social en España menos cero. (Sí, ya sé pero lo quiero dejar claro: MENOS CERO) como si practicase curling. De la élite mundial del esquí, repito, más conocida en Veil, Colorado o en Lillehammer (Noruega) que en toda España menos en Graná, ha pasado por una gravísima lesión, la temida triada, se ha recuperado en el más absoluto anonimato, dos años levantando hierro con pierna. Dolor extremo un día y otro y otro y otro durante dos años. Ha corrido seis pruebas y se ha vuelto a lesionar gravemente en la otra rodilla rompiéndose el cruzado anterior. Y dice “El proceso será largo, pero estoy animada”. No sé qué premio habrá en el Consejo Superior de Deportes, pero pensándolo bien me da igual, para mí ya es medalla de oro durante los proximos dos jjoo, y si le entrevistan y dice que la luna es cuadrada, le creeré.

Estamos ante un caso excepcional de carácter en una deportista que ha perdido una ingente cantidad de dinero no ganado en dos mas uno tres años, ante una deportista que ve como su cuerpo le traiciona, pero no importa, sigo, sigo y sigo. Y cuando habla, parece una chavala sencilla que acaba de salir del cine con las amigas. No pasa factura de su amargura a nadie, porque no tiene amargura. No pasa factura de su frustración, porque no está frustrada. Pasa página y afronta lo siguiente. Y me acuerdo de la frase que me viene a la memoria cada vez que veo una gesta deportiva o humana que me hace sentirme orgulloso de mi especie, el ser humano: Waterloo, 1815: “LA GUARDIA MUERE, PERO NO SE RINDE”

Maria José Rienda no se rinde. Qué ejemplo. Qué modelo.

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Comentarios

Mu bien!

Un ejemplo de superación, no ya sólo por la dificultad, sino también por la forma de encararlo

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