Cortos cuentos de amor XVI

Palabras

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Se van dando cuenta, sí, lo se, se van dando cuenta, todas ellas, de cómo me muevo. Sobre todo ella. Flexiono mis brazos y meneo las caderas, sacudo la cabeza, deslizo mis pies por la pista de baile. Así paso un buen rato, mirándolas, dejándome observar, jugueteando con ese cigarrillo que nunca enciendo, guiñando el ojo, al hueco, y soltando pequeños besos al recorrer el círculo que voy generando. Es el momento y lo disfruto, lo saboreo, lo dejo pasar mientras destilo con calma aroma y deseo. Sin dudarlo apoyo mis manos en el suelo y sobre ellas elevo mi cuerpo quedando invertido, y entonces las veo mirarme y ya no hay nadie que no se de cuenta. Ahí estoy yo, dando pequeños pasos sobre mis fuertes brazos, luchando por bailar, dejando caer monedas y tarjetas. Eso dura hasta que un tipo inmenso sin cabeza ni sentido del humor me agarra y me carga al hombro y me lanza fuera, a la puta calle, y justo antes veo como ella, esa morena de grandes pechos, se fija en mí con lujuriosa mirada. Volveré a por ti, nena, volveré.

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Comentarios

jeje estaría bien una segunda parte bajo el prisma del “entregado público” del bailarín

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