El sermón del Doctor Nunca

Palabras

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Jamás iré a ese lugar. Nunca, nunca, nunca. Os juro que mis pies no se mancharán en ese sucio suelo y que mis pulmones no respirarán el infecto aire que lo llena todo. Ese ambiente repugnante sumerge todo en un mar de sucio barro.

No, no expondré mis sentidos a ese incesante estímulo. No dejaré que mis ojos vean cosas que no podrán olvidar, no permitiré que las yemas de mis dedos acaricien aquello que no pueden sino estrujar. Mis oídos no serán golpeados por armónicos sin sentido y mi estómago no me empujará a pensar. Juro y perjuro que mi boca no salivará y que mi lengua no recorrerá mis labios sin cerrar.

No, eso no pasará. Nunca, nunca, nunca. Y os digo, discípulos míos, que el que vaya de vosotros lo haga con la antorcha en la mano, llena de fuego. Y que no deje nada sin quemar y que, si un brillo de duda asoma en su conciencia, sea él lo primero en arder.

(Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons)

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Comentarios

Con ese mensaje te espera un ejército de fieles.

Muy bueno, man.

joer, está muy bien

qué bueno, enseguida se me han venido a la mente varios sermoneadores de esos.

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