Israel y Gaza
Incluyo aquí el artículo publicado por Soledad Gallego Díaz en “El País” el pasado domingo (11/02/09) y titulado “Cadáveres de críos”. Lo acompaño de fotos extraídas de un portal de Boston. Al final de la entrada tenéis todos los enlaces.
“Cadáveres de críos” (Soledad Gallego Díaz)
-El día en que decidamos olvidar a los niños, la revolución triunfará.
-Ese día, la humanidad entera odiará la revolución.
El diálogo pertenece a la obra de teatro Los justos,de Albert Camus (citada repetidamente estos días por José María Ridao), y lo protagonizan Stepan, el revolucionario que quería tirar la bomba contra el gran duque, aunque fuera acompañado por dos niños, sus sobrinos, y Dora, que defiende a Kaliayev, el revolucionario que se negó a lanzarla. Stepan argumenta: por culpa de la decisión de evitar la muerte de los sobrinos del duque, morirán de hambre y violencia otros muchos niños. Kaliayev replica: la muerte de esos dos niños no hubiera impedido la de los otros.
El día en que Israel decidió olvidar a los niños de Gaza y considerarles “víctimas colaterales” de su justo empeño de acabar con los cohetes que caen sobre su territorio, la sociedad israelí hizo algo terrible: optó sin vergüenza por Stepan. Camus no aceptaba componendas. La pregunta, para él, era bastante simple: ¿está permitido todo lo que sirva a una causa, por muy justa que se considere? Y la respuesta, directa y sin ambigüedades: cualquiera que sean las razones que se argumenten, no.
La opción está entre lo que se puede y lo que no se puede hacer. No se trata ni tan siquiera de proporcionalidades, ante las que tanto dice que se irrita André Gluckman, ni de simpatías políticas, como tanto se lamenta Bernard-Henri Lévy. Es, simplemente, algo que se suponía que ya estaba decidido y aceptado en todas las sociedades civilizadas del mundo: no se construye nada sobre los cadáveres de los niños.
No hay excepción para la atrocidad, por mucho que Israel y quienes defienden su política en Gaza quieran discutir singularidades. Es simple: las sociedades civilizadas no infringen castigos colectivos, no bombardean edificios llenos de niños, aunque allí se esconda el gran duque; no arrasan las casas de los padres de los militantes ni de los terroristas, no interrumpen el suministro de agua, ni dejan los hospitales sin medicinas ni plasma… ¿Tan raro resulta escuchar esto ahora? ¿Tan ingenuo o estúpido?
El principio del siglo XXI está siendo realmente aniquilador: Estados Unidos se llevó por delante el hábeas corpus y el reconocimiento de los prisioneros de guerra; Israel arrasa con la IV Convención de Ginebra y con los derechos de las poblaciones civiles. Los militantes de Hamás que disparan cohetes Qassam contra las poblaciones israelíes cercanas a la frontera “buscan intencionadamente la muerte de civiles”, alegan las autoridades israelíes. En nuestro caso, la muerte de los civiles palestinos se produce, simplemente, en el contexto de una actividad militar. ¿Acaso alguien cree en Israel que los militantes de Hamás no se ven a sí mismos como luchadores palestinos y no consideran su lanzamiento de misiles como una “acción militar”, justificada por su justo deseo de acabar con un bloqueo infame? Los 20.000 habitantes de Sderot son, sin duda, tristes rehenes de Hamás. ¿Y el millón y medio de palestinos de Gaza? ¿Realmente alguien cree que no son los desgraciados rehenes de Israel? ¿Se protege a los niños de Sderot asesinando a los de Gaza, o viceversa?
¿La culpa de la muerte de los sobrinos del gran duque hubiera sido de él mismo por llevarles en su carruaje? ¿Aceptaremos sin morirnos de la vergüenza esos argumentos o defenderemos todavía un mundo en el que rijan los acuerdos alcanzados en el siglo XX, las reglas que fuimos tan pacientemente construyendo, los inteligentes y trabados textos legales sobre los que asegurábamos que teníamos que regular nuestras relaciones?
Ahora que también está tan de moda menospreciar el periodismo profesional, ¿miraremos hacia atrás y defenderemos el papel del periodismo como testigo, de los periodistas como capaces de dar el testimonio que necesitan los ciudadanos para comprender lo que ocurre? La ofensiva de Israel pasa, precisamente, por no dejar que entren periodistas en Gaza. ¿Habrá que aceptar también que lo hacen por protegernos? ¿O lo denunciaremos como una práctica dictatorial, un atentado contra la libertad de informar? ¿También eso suena raro o ingenuo? Lo ingenuo o estúpido es no denunciar que, según los pocos testimonios que llegan desde dentro de Gaza, la gran mayoría de los muertos y heridos que abarrotan los hospitales son civiles, CIVILES. Más de trescientos cincuenta niños y mujeres han muerto como consecuencia de un castigo colectivo. Y que los castigos de ese tipo son, o eran hasta que empezó este siglo, repugnantes y aborrecibles.
Enlaces:
http://www.elpais.com/articulo/panorama/Cadaveres/crios/elpepusocdgm/20090111elpdmgpan_5/Tes
http://www.boston.com/bigpicture/2008/12/israel_and_gaza.html
http://www.boston.com/bigpicture/2009/01/scenes_from_the_gaza_strip.html
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Comentarios
Coincido en que no llega al fondo. Lo que me interesaba del artículo es que recuerda precisamente algo tan básico como que no se matan críos, y punto. Ante eso no hay nada que debatir.
Civilización:
“Estadio cultural propio de las sociedades humanas más avanzadas por el nivel de su ciencia, artes, ideas y costumbres.”
Cualquier titular apocalíptico que se os ocurra con esa palabra es real.
No sé, tiendo a mirar con bastante escepticismo este tipo de alegatos, es indiscutiblemente cierto, están matando a niños y eso es una barbaridad. Pero por otro lado creo que en Gaza tienen que estar un poco de hartos de tanta “simpatía internacional”, y tan poca ayuda real. Sé que simplifico demasiado y las cosas no son tan sencillas, pero no paro de ver y escuchar declaraciones de condena a los ataques, políticos “comprometidos” a los que les falta echarse a llorar para demostrar hasta qué punto les turba la situación, y a efectos prácticos no percibo que realmente se esté haciendo nada que sirva de ayuda (y conste que por supuesto no estoy hablando de una respuesta armada). Conste que es sólo la percepción subjetiva de alguien bastante desinformado.
Amnistía internacional llamó a lo que hizo (y está haciendo) Israel sobre la Franja “grave castigo colectivo”. “Cadáveres de críos”, es más que un castigo.






está bien este artículo para ser de El País… pero creo que los temas de fondo los toca demasiado de pasada, quizá por eso lo publican.
lo que está pasando en Gaza es atroz, es tan abominable como el tratamiento “informativo” que le están dando los medios masivos de comunicación.
ante cualquier otro lugar noticiable al que no les dejaran entrar, los periodistas estarían dando una brasa infame todos los días con la libertad de prensa y su derecho a informar, pero aquí apenas rechistan.
…me tengo que ir, por cierto, a una concentración por Palestina