El vergonzoso final de una era: 1984

Esta noche se juegan las semifinales de la Copa de S.M. el Rey. Dos de los semifinalistas son el F.C. Barcelona y el Athletic de Bilbao y no sería muy descabellado que se clasificaran ambos.

Si así fuera jugarían la final de Copa los dos equipos más laureados del torneo, que no se ven las caras en una final desde hace 25 años, la de 1984. Una final histórica.

Una final infame.

La temporada 83/84

El F.C. Barcelona iniciaba la temporada 83/84 con grandes esperanzas. Los resultados empezaron a acompañar y realmente parecían los máximos candidatos al título. En la cuarta jornada de liga recibía al Athletic, campeón el año anterior y máximo rival.

El partido no sólo era de máxima rivalidad, sino que además venía caliente de temporadas anteriores. En esa época la rivalidad entre el Athletic y el Barcelona era comparable a la que ahora mantienen Barça y R. Madrid. También estaban muy presentes la hegemonía del fútbol vasco (tres años consecutivos campeones de liga) y lo que el fútbol tenía de reivindicativo en aquellos años, los primeros de la democracia, en que las tensiones políticas eran muy fuertes. A todo eso había que añadir que en 1981 Andoni Goicoetxea había lesionado de gravedad a Bernd Schuster: rotura del ligamento interno y del ligamento cruzado de la rodilla derecha. Nueve meses de baja.

Aquella noche el Barcelona estaba demostrando su superioridad. Ya en la segunda parte, Schuster entró muy fuerte a Goico, algo que el colegiado ni sancionó. Corría el minuto 59 y el Camp Nou entero gritaba de júbilo «¡Schuster! ¡Schuster! ¡Schuster!«, aplaudiendo la venganza.
Diego Maradona lo narró así:

El vasco estaba que volaba. ‘Yo le voy a matar’, decía. Entonces le dije: ‘Tranquilo, Goiko, serénate, que van perdiendo 3 a 0 y por ahí te ganás una amarilla al pedo.»

Antes de que el juego se detuviera, Maradona bajó al medio campo en busca del balón, de espaldas al marco del Athletic con Goikoetxea, furioso, cosido a sus talones.

 

El silencio se hizo en el coliseo. «Sentí el golpe, oí el ruido, como de una madera que se rompía»
Diego hizo un amago de incorporarse pero enseguida empezó a revolcarse de dolor. El árbitro, Bartolomé Jiménez Madrid, presionado por las protestas de los jugadores locales sólo acertó a enseñar una tarjeta amarilla.
Migueli trató de incorporar al Pibe. «No, Miguel, no. Me rompió todo«.

Maradona lesionado

El cruce de declaraciones posterior al partido no hizo sino aumentar la tensión. «Estoy orgulloso de mis jugadores«, dijo el técnico del Athletic, Javier Clemente después de perder por 4 a 0. «Parece que aquí deberá morirse alguien para que esto cambie«, denunció su colega azulgrana César Luis Menotti. «Este jugador primero mandó al quirófano a Schuster y ahora a Diego«, se quejó el vicepresidente culé Nicolau Casaus. «No merezco sanción, fue una acción de las muchas que se dan«, comentó Goicoechea. Y cómo no, Schuster, que recordó cómo se había lesionado de gravedad tras otra entrada de Goico: «Es más difícil volver de Bilbao que de Corea«.

Maradona sufrió fractura del maléolo perineal y desgarro de los ligamentos lateral interno y sindesmosis del tobillo izquierdo. Tuvieron que operarle esa misma noche. Tardó tres meses en volver a jugar.

Operación de Diego Maradona

El presidente azulgrana J.L. Núñez, que había invertido 1.300 millones de pesetas en el Pibe, protestó enérgicamente:

Se ha vuelto a repetir la misma historia. Lo mínimo que le puede pasar a Goikoetxea es que le sancionen hasta que Diego pueda volver a jugar».

La prensa deportiva nacional, por una vez, fue unánime: El Mundo Deportivo tituló en portada «El crimen«, el Marca: «Prohibido ser artista» y el As: «Goicos no«.
En Inglaterra, la prensa bautizó a Goiko como ‘El carnicero de Bilbao’ y le tildó de «ejemplo del terrorismo vasco en el fútbol«.

Ese mismo lunes el Comité de Competición actuó de oficio debido a la tremenda presión mediática y del propio club catalán, que pedía 25 partidos de sanción. Goikoetxea rompió a llorar durante su declaración ante los miembros del Comité de Competición, que decretaron una sanción de 18 partidos. Tras una posterior apelación se quedaron en 10. Vascos y catalanes clamaban al cielo por lo que consideraron una tremenda injusticia. El propio Maradona, tras conocer la apelación y aún en el postoperatorio comentó: «Es una barbaridad, no tienen respeto por el ser humano«.

Tres jornadas después cayó lesionado Bernd Schuster, que sería baja durante dos meses.

El Barça disputó el campeonato de liga hasta el final a pesar de que Maradona sólo pudiera jugar 16 partidos aquella temporada. Quedó a un sólo punto del campeón, el Athletic.

La final de Copa

Con sus dos estrellas recuperadas el Barça llegó a la final de la Copa del Rey, que había ganado el año anterior. Enfrente estaba su máximo rival, el equipo que había lesionado a Maradona, el bicampeón de Liga. El Athletic.

En los días previos a la final el argentino entró en un cruce de descalificaciones con el técnico del Athletic, Javier Clemente, lo que calentó aún más el ambiente en las gradas y el ánimo de los futbolistas.
«Si no la ganase el Barça, preferiría que la Copa la ganase el Madrid, porque soy amante del fútbol«, dijo el argentino. El presidente rojiblanco, Pedro Aurtenetxe, lanzó un aviso: «No respondo de lo que pueda pasar si Maradona sigue haciendo declaraciones«.

Y llegó el 5 de mayo de 1984. Estadio Santiago Bernabéu.

El Athletic de Bilbao de Clemente salió con:
Zubizarreta, Urkiaga, Liceranzu, Goikoetxea, Núñez, Patxi Salinas, De Andrés, Urtubi, Dani, Endika, y Argote.

El F.C. Barcelona de Menotti con:
Urruti, Sánchez, Migueli, Alexanko, Julio Alberto, Víctor Muñoz, Schuster, Rojo, Lobo Carrasco, Maradona, y Marcos Alonso.

En unas recientes declaraciones Iñigo Liceranzu comentó:

Cuando los dos equipos formábamos en el medio campo estábamos mirando el aforo del estadio y el 80 por ciento era rojiblanco. Entonces, nos transmitimos un mensaje entre nosotros y nos decíamos unos a otros: “No podemos pereder, no podemos perder”»

Fue un partido intensísimo, con un ritmo muy alto y con un juego feo. Nos adelantamos al filo del cuarto de hora y en la primera parte pudimos aumentar el resultado. En la segunda parte jugamos a no jugar, no a defender, sino a no jugar

reconoció Liceranzu.

Efectivamente fue un partido de poder a poder, repleto de duras entradas. Un gol en el minuto 11 que el Barça no supo remontar convirtió en héroe a Endika.

En cuanto acabó el choque, el césped del Bernabéu se transformó en un campo de batalla. «Todos vinieron a por mí y pasó lo que tenía que pasar«, justificó El Pelusa. «Goikoetxea quería terminar el trabajo que había empezado unos meses antes«.

 

 

El final de una era

El Athletic campeón de Copa de 1984

Esa Copa del Rey fue el último título que levantó el Athletic. Unos pocos años después (1987) la Real Sociedad ganó otra Copa del Rey, el último título del fútbol vasco, que pasaría de ser el dominador de los últimos cuatro años a desaparecer de las listas de vencedores.

El fútbol español estaba a punto de experimentar una transformación sin precedentes que comenzó la Quinta del Buitre y que alcanzó la repercusión mundial con Johan Cruyff.
Durante los once años que siguieron a esa vergonzosa final, el F.C. Barcelona y el Real Madrid se repartirían todos los títulos de Liga.

Pero esa noche marcó un punto de inflexión no sólo en nuestro fútbol. Debido a los incidentes, Diego Armando Maradona fue suspendido por tres meses. Días después el F.C. Barcelona vendería a Diego a un equipo del sur de Italia, revolucionando el fútbol de aquel país… pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.