Cortos cuentos de amor XX
Leo se interesó por la que ahora es su pareja por su nombre, Leo, y por cómo sonrió al decirlo. A los dos les pareció y les sigue pareciendo divertida la situación. Debe ser porque se quieren. Van a tener mellizos, en unos meses, y una idea juguetona sobrevuela sus alocadas cabecitas. Ninguno la nombra pero, de vez en cuando, se miran y se ríen, en la cocina, en la cama, en la cafetería. No puede ser de otra manera, es absurdamente divertido pero el niño se llamará como el padre y la niña como la madre. Será la familia de las fieras, de los reyes del barrio, y ésas y otras tonterías son las que terminan por convencer a la pareja de que sus mellizos serán, para todo el mundo, Leo y Leo.
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y el día que no se duchen olerán a tigre!
ejem… pido disculpas… ya sabéis que el humor no es lo mío…
Muy bueno Kike!