“Corto cuento, sin amor” por Fko
Basado en la obra original Corto cuento, sin amor de Kike.
- “Voy a llamarlo a ver si está”, dijo su esposa.
¿Otra vez?, qué coñazo. En fin, por lo menos podré leer tranquilo unos minutos.
- “Nada, no lo coje; debe estar trabajando”.
Claro, trabajando. Ahora toca un monólogo de los buenos. Mejor. Me voy directo a la sección de deportes.
- “Es que siempre ha sido muy trabajador, desde pequeño. Y muy listo. ¿Te acuerdas de sus notas? Y muy responsable, como aquel día (…)”
Cuando hay partido la primera página de los deportes es la mejor. Un gráfico con los jugadores colocados en el campo, estadísticas y un par de buenos análisis. Joder, estas albóndigas están de muerte…. pero como le diga algo se acabó el monólogo. Además está comiendo lo mismo, a estas alturas ya sabrá que le han salido buenas. A ver el once titular.
- “(…) monísimo, pero muy reservado. Siempre jugaba solo, ¿te acuerdas?, por eso es tan listo. Ya lo decía mi madre, este niño es especial, muy especial (…)”
Otra croqueta. ¡Ah! la clasificación de 2ª división, casi me la salto. Como suban estos me pego un tiro. Otra croqueta. Mejor dos, que como suban estos…
- “(…) el director. Envidia, EN-VI-DIA, le tenían los compañeros. ¿Pues sabes qué te digo?, que mejor así, que eran todos unos zoquetes y unos animales (…)”
Genial, empiezan los deportes del telediario. Mmmm, cojo la naranja esa y ya está, que estoy lleno. Joder, qué malos son los del telediario, vaya panda de inútiles. Venga, la última croqueta.
- “(…) deprimido ni qué gaitas. Esa quería sacarnos los cuartos ¿te acuerdas?, con sus títulos y sus trastornos, doña depresiones. Mi niño siempre me daba besos y los buenos días, ¡no como ella!. ¡¡Deprimida ella!! (…)”.
Ufff, ya sí que no puedo más, voy a estallar. Mira, al final no juega el inútil ese, que yo no sé qué le ve la gente. Bueno sí lo sé, que no tienen ni puta idea. Mmm, un postrecico puede que me entre… cuál… esta tiene el frigorífico siempre a reventar, tengo que decidir entre todos los postres posibles… uffff.
- “(…) la niña de los Rivero?, ¿que ni quiso conocerlo? Eso fueron sus padres, ¿te acuerdas? que lo miraban raramente… ay, mi niño, ¡mi cielo!, que es un santo, UN SANTO… Voy a llamarlo a ver si está”.
Qué coñazo por Dios. Todavía no se ha enterado de que nuestro Elfandro es, básicamente, un pedazo de gilipollas. Natillas. Eso es. Comeré natillas.



es buenísimo!!!! me ha recordado a las historias enlazadas tipo pulp fiction.
qué guay! escribe más!!!