Cortos cuentos de amor XXIII
-Tras el beso pensé “Uau!”, fue como un flash, ¿me entiendes?, me quedé tonto, como cegao. Qué labios, qué maravilla. Vaya labios.
-¿Y el culo?
-El culo vino después. Vaya culo.
-¿Y las tetas?
-Vaya tetas.
-¿Y ella?
-No pude con todo. Es demasiado grande y estuve demasiado cerca. Como cuando subes una montaña: conoces el sendero que tomas pero la montaña en sí, entera, se te escapa, ¿me entiendes?
-No mucho.
-Que como ella sea como sus labios, vaya mujer.
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juajua pedazo de metáfora la de la montaña!