Suso, el silencioso
La novia de Suso se desespera. Habla y habla sin parar, por la mañana por la tarde y por la noche. Habla incluso en sueños. Suso casi nunca responde. Permanece callado y la mira pero está como ausente, como pensando en los bosques tropicales y en sus mosquitos. No es así, él le da vuelas al posible sentido de ese bla bla bla desbocado, a ese torrente de sonidos inconexos. Harto de dar vueltas y no llegar a ninguna parte, un día Suso le dijo:
-¿Sabes? Cuando hablas no te escucho. Eres ruido.
Ella lanzó un nuevo arsenal de palabras espesantes. Suso, detallista, gran amante y buen cocinero, escapó de ellas y se refugió en la noche, donde sigue hoy. Allá donde va encuentra gente que habla, que le habla a él, y él bebe y a veces responde, a veces conversa.
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Suso es como el muñeco rojo de las viñetas de josemalo.
Se llevaría bien con Matute, creo.