Hans, el paladín de Azeroth

Videojuegos

En un mundo en el que los videojuegos se encuentran permanentemente bajo sospecha y son acusados con frecuencia de ser los inductores de multitud de conductas delictivas, da gusto encontrar una emocionante historia en la que, gracias a las enseñanzas del conocidísimo World of Warcraft, dos niños pequeños lograron salvar sus vidas.

wow

Hans, un jovencito noruego de 12 años, decidió dar un paseo por el bosque con su hermana pequeña, cuyo nombre no he podido descubrir, pero que en un ejercicio de nostalgia llamaré… ¡Buttercup!. En mitad de la excursión, Hans y Buttercup tomaron un atajo que les llevó al típico camino siniestro y oscuro que en toda película de terror conduce a un peligro de proporciones épicas. Este caso no era una excepción: ante ellos apareció la amenazante figura de… ¡un alce!

¡Pero tranquilos! Intensos años de lucha en el mundo virtual de Azeroth habían convertido a Hans en un guerrero poco menos que invencible. Sin dudarlo un instante encaró a la letal bestia, respiró hondo, y se preparó para volver a poner en juego, como tantas otras veces, su destino en combate.

Ambos rivales se miraron a los ojos, midiéndose. El oscuro y depravado alce, reconociendo en Hans un oponente de nivel, optó por avanzar en dirección a la pobre y desvalida Buttercup, víctima sin duda mucho más asequible. Hans, sabiendo de las malas artes de estas bestias, estaba preparado.

ojo-alce-invencible

Sin pensárselo dos veces hizo uso de una de sus habilidades exclusivas de World of Warcraft: ¡”provocar”! El efecto de esta poco menos que suicida maniobra obliga al enemigo a centrar su atención en quien la ejecuta. En el juego se usa para evitar que los personajes con poca armadura, como magos o sacerdotes, sean atacados. Sin duda Buttercup estaba encuadrada dentro de alguna de estas categorías.

Ignoro cómo ejecutaría Hans esta habilidad, que en WoW se activa haciendo clic con el ratón sobre un icono. Probablemente levantaría ambos brazos y los agitaría. El caso es que consiguió su propósito: el traicionero alce, temiendo dejar su flanco desprotegido a tan formidable rival, optó por encarar a Hans, quedando así su hermana fuera de peligro. ¡Había nacido un héroe! Pero su vida podía ser efímera: el amenazante alce tenía sus fríos ojos fijos sobre su persona y avanzaba lentamente, sin prisa pero sin pausa, sabiendo que la situación estaba totalmente bajo su control.

aterrador

Ante duras pruebas como esta, muy pocos no quedarían paralizados por el terror. Pero Hans no está hecho de la misma pasta que el resto: su experiencia es enorme, ha tomado partido en mil batallas, y si puede contarlo ha sido gracias al uso de otra de sus tácticas estrella: ¡fingir muerte! Esta muchas veces mal entendida estrategia, consiste en dejarse caer al suelo y quedarse totalmente inmóvil, engañando de ese modo a los enemigos cercanos, que cejan en su ataque. Su ejecución es harto complicada, y el más leve pestañeo puede desembocar en la tragedia, pues el taumaturgo se encuentra completamente expuesto.

¡Pero Hans es un consumado maestro! De repente deja caer su cuerpo cuan saco de patatas, totalmente inerte, y permanece allí, sin mover ni un músculo, tan sólo permitiendo que un hilo amarillento tiña su entrepierna, confundiendo así aún más a su rival. El desalmado alce ha quedado totalmente desorientado, no da crédito, su enemigo es demasiado inteligente, no conviene enfrentarse a contrincantes de este calibre. Abrumado por las circunstancias, derrotado, baja su cornamenta y continúa su camino, alejándose de los dos niños perdidos a los que nunca debió menospreciar. Ha aprendido la lección, pero alto ha sido el precio.

Qué aventura, ¿eh? Volviendo al mundo real por el que Hans hace mucho que no para, y teniendo en cuenta que el alce es un mamífero herbívoro y medio ciego, que además en muy raras ocasiones defiende su territorio, este guionista de literatura fantástica en ciernes se montó la película de su vida. ¿Cómo narices convenció a alguien para publicar la “noticia“? Sin duda utilizó alguna suerte de hipnotismo o control mental contra el periodista, por supuesto aprendida de World of Warcraft.

pelicula-de-terror

¿Surrealista? ¡Como poco!

Artículos relacionados

Comentarios

¡Qué bueno!
Como dices, lo más escandaloso es que un medio haya publicado la noticia realzando las habilidades de Hans.

Por cierto, me gustaría escuchar la versión del alce.

jeje pobre alce, seguro que no dejaba de preguntarse “¿pero qué le pasa a este niño?”

Deja un comentario