Pep, antídoto
Hace 50 días que Pep Guardiola se fue de vacaciones. Cuando cogió el avión rumbo a las Islas Canarias dejó atrás la más impresionante exhibición de fútbol que hemos visto nunca, un pleno de títulos histórico y un club envidiado y admirado por todos.
Ese día debería haber cogido las riendas Txiki Beguiristain, el director deportivo, un inepto como pocos quedan a su edad. Selección natural, supongo. Pero no, el que dio un paso al frente fue el peor de todos: Joan Laporta.
En escasos 50 días el presidente ha hecho más intervenciones ante los medios que en toda la temporada. Enorgulleciéndose de los títulos primero, presumiendo después y, cuando Florentinito le quitó los focos, sacando su discurso repetido, acomplejado, amargado e independentista.
A cada palabra suya el Barça se ha hecho más terrenal. A cada mentira, más pequeño. Cuando hablaba de fútbol (las menos), porque no sabe de fútbol; cuando hablaba de fichajes, porque miente y manipula; cuando hablaba de política, porque no debía y porque, probablemente, tampoco sepa nada de política.
Recapitulemos. Se ha quejado amargamente de que los medios de Madrid no sigan hablando del triplete
“hay algunos que durante la temporada han hablado de ‘canguelos’ y ‘cagómetros’ y ahora parece que quieran borrar lo que hemos hecho. Le ha acabado explotando en las narices“.
Ha asistido una a uno a todos los programas que pisaba Florentinito, básicamente para llorar su realidad y denunciar imperialismos
“El modelo del Madrid es imperialista y tiene aires de prepotencia“.
Ha intentado echar a Eto’o sin hablar con él, ha filtrado ofertas falsas a la prensa, días después le ha ofrecido la renovación por sms, le ha echado encima a la afición… Todo esto mientras el camerunés se encontraba de vacaciones.
Ha cargado contra las autoridades políticas de Barcelona por no recalificarle el Mini Estadi
“Ya he perdido la fe en las autoridades. Después de seis años en el cargo, tengo la sensación de que no he tenido ninguna complicidad por parte de las instituciones, tanto de la ciudad como del país“.
Y en una imparable espiral de megalomanía ha declarado recientemente (la entrevista no tiene desperdicio) que luchará por los derechos y la libertad de Cataluña (¿?) afirmando que la financiación autonómica vulnera el Estatuto
“Es un acuerdo que vulnera L’ Estatut. Es insuficiente, extemporáneo y un caso más de maltrato al país. Y vete a saber si lo cumplirán. Con los gobernantes españoles no sirve de nada ni tenerlo firmado: son unos incumplidores compulsivos“.
Cincuenta días repletos de pregones y baños de masas con las peñas; tampoco han faltado varias cenas privadas con la prensa, desde los máximos dirigentes hasta los fotógrafos, preparando su desembarco en la política y la sucesión en el club.
Hasta que ha vuelto Guardiola. En una rueda de prensa de 45 minutos ha desactivado todas las dudas, temores y mentiras de su presidente (“Si Eto’o se queda no vendrá Ibrahimovic“). Se ha hecho responsable de la probable marcha de Eto’o, la ha razonado y ha tratado al jugador como merece
“Eto’o es un jugador maravilloso. Nos ha dado goles y sacrificio (…) Fue determinante su contribución al triplete. Sin él no hubiéramos ganado todo, estoy seguro“.
Le han preguntado por todo y por todos y ha respondido con serenidad y honestidad; de Villa, Cáceres, Maxwell, Keirrison, Messi, Puyol, Henrique, Márquez, Gudjohnsen, Henry, Sylvinho, Ibrahimovic, Eto’o, Henry, Ribéry, el Madrid, la ilusión y los fichajes.
Su intervención se resume en una respuesta que todos los medios han pasado por alto (nada extraño conociéndolos); cuando le comentaron: “Se lleva a muchos chicos de la cantera” respondió:
“Eso es algo que no se puede frenar nunca.”
Con una sencilla rueda prensa, Pep ha devuelto el rumbo a una entidad con 400 millones de euros de presupuesto. ¿Cómo?, simplemente, hablando de fútbol.
Y de eso Pep sabe un rato.




También hay que reconocerle el mérito a Laporta hombre, es difícil manchar tanto la imagen de su club en tan poco tiempo, al alcance de muy pocos…