Los sueños de Lup, y el caos
Lup es un hombre que sueña muchas veces la misma cosa. Está en una montaña regresando de no sabe dónde, pero sabe que es un sitio en el que lo ha pasado regular ya que está magullado y herido y cansado y desearía no estar así. Entonces aparece en medio del sendero un pequeño cochinillo, en una bandeja, y tiene toda la pinta de estar asado y bien asado porque la piel brilla y, efectivamente, cruje entre sus dientes. La grasa se desliza por sus labios y todos sus males se olvidan porque, además, una mano le acerca un generoso vaso de vino tinto. Al levantar la cabeza ve que esa mano es de un hombre, y que hay cientos, miles, de hombres y mujeres que suben por la ladera de la montaña. Los que pasan a su lado le saludan con la mano, algunos le pisan, otros le dejan un plato de almejas, los menos le escupen. Lup ofrece lo que tiene, eleva sus brazos, pero no sabe si seguir bajando o unirse a la marea que sube y sube sin parar. Se levanta y, entre sus dudas, desaparece la comida y también el vino mientras el aire y la luz le empiezan a faltar porque la multitud le estruja y nadie se fija en él. Es el caos. Cae al suelo, rueda, es pateado hasta terminar magullado, herido y cansado. Despierta.
Lup, cuando se piensa a sí mismo, cree que ese sueño, por repetido, debe decir algo sobre él. Tampoco le da muchas vueltas porque, se dice, quizá sea cosa de las copiosas cenas, o de los cubatas, o de todo junto.
A Fko, a Lars y a las noches en La Estrella.
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qué bueno! y surrealista!
Es verdad que a veces se despierta uno tras haber soñado algo raro y piensa ¿significará algo esto? Y lo mismo ha soñado con un elefante amarillo vestido de pirata tocando el saxofón, que ya me dirás lo que puede querer decir…