Matías y sus cosas

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Matías, el publicista en alza, camina por la calle, de noche, y fuma a la vez. Ya nadie fuma, piensa, nadie fuma en las series, ni en los anuncios, pero sí hay gente que fuma en los bares, en las calles. Como él.
Abre la puerta de su casa. Ilda sigue de viaje, volverá el viernes, la comida que dejó hecha ya se acabó. Todo está limpio, perfectamente limpio, gracias a la eficiencia de Conchita, su asistenta. Entra en la cocina y da cinco pasos hasta la nevera. Saca el paquete de pasta y da seis pasos más hasta el microondas. Dos minutos de espera y listo.

Cena en el salón, con la tele apagada. Enciende otro cigarrillo y mira a su alrededor. Todo está limpio, sí, absurdamente limpio, porque nunca hay gente que lo ensucie. No hay niños, no hay cenas, no hay amigos que vengan a ver el fútbol. No hay fútbol.
Matías, otra noche, pasa el rato contemplando las caprichosas figuras que el humo de su cigarrillo crea en el aire. Minutos, horas, y a dormir.

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Comentarios

La alegría de la huerta el tal Matías. Si quiere ver tabaco en una serie le recomendaría “Mad Men”, el humo es poco menos que un personaje

exacto, quini, en esa serie pensaba con lo del humo.
Estupendo Draper, por supuesto.

sus cosas, claro. Eso es cada uno.

muy bueno el relato
y muy bueno “La alegría de la huerta el tal Matías” ja ja…

Excelente!!! me ha gustado muchísimo Kike!!!

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