“El Héroe de las Mil Caras” o el viaje (organizado) de un héroe

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En 1949, Joseph Campbell publicó “El héroe de las mil caras” (The Hero with a Thousand Faces). El libro está basado en el trabajo del antropólogo alemán Adolf Bastian, uno de los pioneros del concepto de “la unidad psíquica de humanidad“, la idea de que toda la humanidad comparte un marco básico mental, de que los mitos de toda la humanidad están construidos a partir de las mismas ideas elementales.

Posteriormente, el psiquiatra suizo Carl Jung denominaría a estas ideas elementales arquetipos, imágenes oníricas y fantasías que correlacionan con especial similitud motivos universales pertenecientes a religiones, mitos y leyendas. Se tratarían de aquellas imágenes ancestrales autónomas constituyentes básicos no sólo de la mente inconsciente, sino de un inconsciente colectivo.

En otras palabras, Jung creía que todo el mundo nace con el mismo modelo de base subconsciente de lo que es un “héroe”, un “tutor” o una “misión”.
Jung desarrolló su idea de los arquetipos principalmente como una forma de encontrar el significado de los sueños y visiones de los enfermos mentales.

The hero with a thousand faces, Joseph Campbell

La contribución de Campbell fue utilizar la idea de los arquetipos para definir la estructura subyacente común de la religión y el mito. Propuso esta idea en “El héroe de las mil caras”, proporcionando ejemplos de multitud de culturas a lo largo de la historia y en todo el mundo: las culturas egipcia, babilónica (El Gilgamesh), griega (Jason y los Argonautas), germánica (Sigfrido), británica (leyendas artúricas), las leyendas polinesias, los cuentos de Perrault y los hermanos Grimm, relatos africanos… Campbell concluye que todas las leyendas son expresiones de una misma historia patrón, a la que llamó “Viaje del Héroe” o “Monomito“. Es una idea sencilla, pero sugiere una ramificación increíble:

Todas las religiones son verdaderas, pero ninguna es literal.

Para Campbell todas las religiones son contenedoras de una misma verdad esencial y el truco está en no confundir el envoltorio con el diamante.

Las etapas

Según Campbell el “Viaje del Héroe” se puede descomponer en tres etapas: La Partida (o Separación), La Iniciación y El Regreso. Cada etapa esta compuesta por varias partes que pueden estar presentes o no y pueden variar su orden dependiendo de la encarnación del monomito.

La Partida

La Iniciación

El Regreso

Este viaje os suena, ¿verdad?
Quizás sea porque dos de las trilogías más famosas de las últimas generaciones han copiado punto por punto el Viaje del Héroe de Campbell: Star Wars y Matrix (si os interesa en la red encontraréis multitud de referencias identificando cada etapa en la pelicula). El Señor de los Anillos, Eragon, Harry Potter… tampoco se alejan mucho de la historia patrón.
Aunque puede que el Viaje del Héroe os suene por otra razón más sencilla: ese inconsciente colectivo del que hablaba Jung que, quizás, nos haga a todos un poco menos diferentes de lo que creemos.

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Comentarios

El concepto de un patrón común único para toda la humanidad es interesantísimo. Por un lado me choca que todos nazcamos con esa “preprogramación”, pero claro, si a lo largo de tantos siglos ese patrón se ha ido repitiendo, la causa no puede ser ambiental, sino genética, imbuida en la propia condición humana. ¿Hasta qué punto creemos ser libres de pensamiento, cuando en realidad estamos condicionados por cadenas que desconocemos?

Gran artículo.

joder, qué posts te curras… qué bueno
y sí que la historia es familiar. de hecho, puestos a exagerar, el viaje del héroe me recuerda casi a cualquier adolescencia…

Gracias!

@Quini
A ver qué puede decirnos nuestra experta psicóloga, esperamos impacientes su opinión.

@josemalo
¿Está nuestra rebelde adolescencia planificada? Qué decepción tio, yo tenía unos vaqueros rotos de puta madre, melena, era duro y peligroso… ¿verdad?

sí sí. esos vaqueros también estaban planificados. por la CIA, seguro, o algo.

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