2012 (2009)
Título original: 2012
Director: Roland Emmerich
Música: Harald Kloser
Guión: Roland Emmerich, Harald Kloser
Intérpretes: John Cusack, Chiwetel Ejiofor, Amanda Peet, Thandie Newton, Danny Glover, Oliver Platt, Thomas McCarthy, Woody Harrelson.
Nota: El presente artículo no destripa ningún aspecto fundamental del argumento de la película (sin “spoilers”).

Si yo fuera del FBI, pondría a Roland Emmerich bajo estrecha vigilancia. “Independence day”, “Godzilla”, “El día de mañana”, ahora “2012″… está claro que este tipo sueña con destruir el planeta. En esta ocasión son las tormentas solares las culpables de calentar el núcleo terrestre, generando una tremenda inestabilidad en la corteza que amenaza con barrer la vida del planeta en el año 2012, fecha que ya habían vaticinado los mayas.
2012 es una película concebida para entretener, y de hecho lo consigue, pero siempre y cuando el espectador acuda a verla con la adecuada predeterminación. En este sentido, no hay que esperar interpretaciones actorales memorables o un guión sin fisuras y bien trenzado, pues no lo encontraremos. De lo que sí vamos a poder disfrutar, y me voy a concentrar en ello pues es el principal reclamo del film, es de unos efectos especiales abrumadores.

200 millones se han gastado en hacer la película, y no me extraña. A lo largo de las dos horas y media que dura hay ocasión de contemplar la destrucción de casi cualquier cosa que se nos ocurra. Rascacielos, autopistas, aviones, barcos, coches, montañas, bosques… la devastación es mostrada a lo grande, de un modo que podría definirse casi como exhaustivo. Tal es la cantidad de detalles y el concienzudo trabajo realizado por el equipo de efectos, que hay momentos en los que se están rompiendo tantas cosas a la vez en el mismo plano, que el espectador ha de elegir en qué quiere fijar su atención dentro de la enorme escena que tiene ante sí, no pudiendo abarcarlo todo de un barrido.
Además, el metraje tiene el acierto de no mostrar desde el principio estas espectaculares cartas, sino de aguantar durante un pequeño periodo de incubación dedicado a presentar a los personajes, así como el germen de los apocalípticos acontecimientos. De ese modo aumenta la expectativa, que se ve plenamente colmada con la llegada de la primera escena dantesca, la cual es, sencillamente, brutal.

En cuanto a la trama, básicamente se divide en dos escenarios: la gestión gubernamental de la catástrofe por un lado, y la lucha por la supervivencia por el otro. El planteamiento de la primera me parece tristemente creíble, y sospecho que, de producirse el Armagedón narrado, en buena parte realidad y ficción coincidirían. En cuanto a la carrera por la vida, la acción se centra en las peripecias de un matrimonio divorciado y sus hijos, con todos los tópicos subyacentes habituales, a los que afortunadamente no se dedica demasiado tiempo de metraje.
En resumen, una película que no hay que tomarse muy en serio, en la que la historia acompaña sin estorbar demasiado y los actores cumplen con lo poco que se les exige. Recomiendo tratar de evitar hacerse preguntas del tipo “¿pero cómo va a atravesar un coche un edificio mientras la carretera sobre la que circula se volatiliza, al tiempo que esquiva un helicóptero…?”. Estamos ante un espectáculo visual, disfrutémoslo sin cuestionarlo.
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Comentarios
Esta guay ver como el mundo se hace trizas!!!!!por lo demás no hay q tomarse nada en serio la película.
Joder, qué dificil me está resultando escribir esto (lo he borrado ya 3 veces).
A ver. Mmmmmm, no daré mi opinión, sólo un consejo: cuando ciertos protagonistas salgan de California en avioneta, salid del cine. Y no miréis atrás, insensatos.
@josemalo: pues sí, la verdad es que en este caso no hacía falta la nota previa, la he puesto por inercia.
@Jorge: ¡has captado el espíritu del film!
@Fko: ¡tú no!
….pues a mí no me gustó…se rompían tantas cosas que me distraje y como el guión no acompañaba me entró la risa en los momentos que la muchachada aplaudía…


despuésde leerlo me hace gracia la nota del principio… no parece que haya ningçun argumento que destripar aunque hubieras querido hacerlo, je je…