La nicotina de “Avatar”

Es difícil no haber oído hablar del enorme éxito alcanzado por la última película del director James Cameron. Los ingresos cosechados en todo el mundo han convertido a Avatar en el film más taquillero del año, y de seguir así puede que consiga alzarse como el más visto de la historia. Por supuesto, Avatar también cuenta con muchos detractores, algunos de los cuales no se limitan a enjuiciar únicamente los aspectos meramente cinematográficos de la cinta. Es el caso del grupo antitabaco estadounidense Center for Tobacco Control Research (CTCR).

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Así, Stanton Glantz, cabeza de este colectivo, ha criticado que el personaje encarnado por Sigourney Weaver, la doctora Grace Augustine, fume en varias ocasiones a lo largo de la película. ¿Qué podemos pensar ante declaraciones de este tipo? ¿Estupidez? ¿Sinsentido? ¿Alucinógenos? ¡Pues no! ¡Genio del Marketing! Porque el aparentemente descerebrado señor Glantz ha conseguido que el mismísimo James Cameron se digne responder sus absurdas recriminaciones, posicionando así en el mapa a nivel mundial a su organización.

¿Y cómo responde el afamado director? ¿Qué razonamiento de entre los casi infinitos y válidos que se abren ante él escoge para rebatir las insensatas palabras de la CTCR? Ninguno de ellos. Sospecho que Cameron y Glantz fueron a la facultad el mismo día en el que explicaron que, en el ámbito de la publicidad, es bueno que hablen de ti, aunque sea mal, porque no me explico de otro modo su estrategia en la contestación: desacreditar a la doctora Grace Augustine, y ya de paso echar mierda sobre otro colectivo que no había abierto la boca hasta el momento.

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Según Jaimito, en ningún momento se quiso que la doctora fuese un modelo para los adolescentes, todo lo contrario. Así, Grace es una persona que bebe, fuma, grita y dice palabrotas, mucho más preocupada por el físico de su avatar que por su propio cuerpo humano. Cameron explica que con esto se quería realizar una crítica a todos aquellos que se pasan las horas muertas con los videojuegos e internet, más centrados en su “yo” virtual que en el real.

Ni que decir tiene que con estas afortunadas explicaciones, Cameron ha conseguido lo que probablemente iba buscando: por un lado mantener intacta la polémica con los fumadores (a los que ha ninguneado con su respuesta, en un claro ejercicio de defensa Chewbacca), y por otro abrir un nuevo frente con la comunidad de usuarios de internet y videojuegos, que ya está haciendo correr ríos de tinta digital a lo largo y ancho de la red.