María Pimientos: naturalidad coherente

María Pimientos es cocinera, escritora, ama de su casa y estupenda anfitriona, entre otras muchas cosas. Tiene en su haber un libro de cuentos y recetas (Una ristra de pimientos), colaboraciones en libros y en blogs de cocina como Directo al Paladar y muchísimas recetas, nuevas y sabrosas. Su creatividad se plasma en su vida y, cómo no, en sus platos. Actualmente, aparte de su blog personal, escribe el blog mmediterránea, en el que ha empezado a hacer “recetas musicales” y en el que ofrece también sus servicios como asesora nutricional. Es una apasionada de la vida, de la comida compartida, de la cocina característica de cada rincón. Es un placer estar con ella y hacerle preguntas.

-Hola, María Pimientos ¿Por qué pimientos, precisamente?

Los pimientos son, para mí, una metáfora de hogar. Las ristras de pimientos siempre han formado parte de “mis pequeños tesoros” y, por supuesto, mi cocina está llena de ellas. Hay pocas cosas que huelan mejor que unos pimientos asados en la lumbre…

-Hablando del nuevo blog, ¿Cómo combina la música con las recetas de cocina? ¿Las vas a alternar con las recetas “tradicionales”?

A raíz de esta nueva forma de presentar las recetas, me he dado cuenta de que cada plato tiene su música, a veces me cuesta días encontrar un buen maridaje receta-música, en ocasiones incluso, trato de encontrar la receta que le vaya  a un tema en concreto. Algunas músicas son harto complicadas de casar…

Y en cuanto a si las voy a seguir alternando, si, al menos hasta que se me ocurra otra idea. Trato de tomarme mis blogs como algo muy libre y respetuoso en todo momento con mi estado de ánimo y mi creatividad, no pretendo pasarme la vida sentada ante el ordenador, no es sano…

-Has incluido en el blog un servicio de personalizar dietas, ¿Cuál es la ventaja de escuchar a  una asesora nutricional?

Una de las ventajas es que al hacerlo, caes en la cuenta de que comer sano no solo es muy fácil, teniendo en cuenta que somos un pueblo rico tanto en recursos alimenticios como en cultura gastronómica ancestral, sino que, encima, comer sano implica disfrutar de dichos alimentos,  o sea, aportar placer a la comida. Es importante aprender a comer y a disfrutar haciéndolo.

-¿Sigue siendo machista el mundo de los fogones?

El mundo en general…je, je.

Las mujeres, en general, debemos durante unos años elegir entre formar una familia  o formarnos  y crecer profesionalmente. En mi opinión este es el mayor motivo por el cual los hombres “lucen” más en la mayoría de puestos en los que es necesaria mucha dedicación y tiempo para ocuparlos, como es el caso de los grandes cocineros, los grandes críticos gastronómicos, etc. Es muy complicado compaginar el trabajo doméstico y la educación familiar con estos otros trabajos que requieren también mucha entrega. Es un problema de educación y enfoque, hasta que los hombres no se empiecen a involucrar más en la educación de los hijos, las tareas domésticas, etc., y el papel de amo-ama de casa se valore como merece, las mujeres seguiremos estando, inevitablemente, un poco a la sombra. Muy machista…

-¿Qué debemos tomar de nuestras madres y abuelas y qué podemos cambiar?

En mi opinión una de las costumbres de ellas que más nos valdría rescatar, es el hábito de cocinar a diario y hacerlo con lo que hay, en cada momento lo suyo, esto es, comida de temporada o estación. Esa sensación de que la vida gira en torno a la comida, de que sin cuchara o plato caliente no se concibe una comida, esa cultura de adjudicarle a cada mes lo suyo, los primeros hinojos para la olla de trigo, las collejas más tiernas en esas tortillas primaverales, las habas con jamón en mayo… ¿Dónde se ha visto acostarse sin cenar?…la naturalidad coherente, en general.

Y el cambio es obvio, ahora tenemos más conocimientos, todo el mundo sabe qué son y para qué sirven los carbohidratos, todos sabemos que las frutas nos aportan vitaminas, sabemos que algunas grasas son mejores que otras… ellas actuaban por instinto, nosotros tenemos datos concretos. Debemos enfocar esos conocimientos en favor de la salud, el bienestar y el placer.

-Y con la dieta mediterránea como base de todo, supongo.

Por supuesto. La dieta mediterránea es la mejor dieta, la más equilibrada, la más completa, la más variada… Somos muy afortunados.

-¿Cómo educo a un niño como buen comedor?

Déjale comer con las manos, déjale jugar con su comida, que la vea como algo divertido, que la disfrute desde pequeño. Y en cuanto se tenga en pie ponle a cocinar, regálale cacharros de cocina, cocina con él, enséñale a saborear, a distinguir texturas, sabores, aromas…

-¿Y cómo combato la fiebre del azúcar, la pasión por la bollería y los procesados industriales?

Somos animales de costumbres…plantéate el daño que esa bollería hace en tu organismo y cambia de hábitos, de preferencias, métete en la cocina y haz tus propios dulces. Si te lo propones no te resultará difícil enamorarte de otros dulces sanos, como las frutas, el chocolate negro, los dulces caseros…

-¿Te gusta deconstruir? ¿Dónde compro nitrógeno líquido para mis cubatas?

Me parece muy interesante conocer el porqué de las cosas, físico y químico, sin embargo, en mi opinión, esto, trasladado ya a un plato, roza el barroquismo y el absurdo, en muchos casos. Yo le doy más importancia a otros factores, me preocupa más que se cultiven tomates de una forma biológica de manera que, además de ser saludables sepan a tomate, que eso que me presentan en un plato, con un nombre larguísimo, un precio desorbitado y que, a pesar de su aspecto, se trata de una espuma de tomate, con humo de tomate, sobre helado de tomate con emulsión de tomate y su crujiente…

Construir y crear con ingredientes de máxima calidad, en elaboraciones sencillas que respeten al máximo las cualidades organolépticas de dichos ingredientes, con el propósito de alimentar cuerpo y espíritu, aportar salud y placer, como base principal. Las deconstrucciones son simples anécdotas puntuales, como unos tacones…

En cuanto a tu cubata…déjalo estar, es perfecto así.

-Gracias, María ¿Qué cocino hoy?

Buena pregunta…

Hay días en los que, nada más levantarme, al ver el cielo, al adivinar el tiempo que hace, se lo que voy a cocinar. Otros días  sin embargo, me hago esta misma pregunta una y otra vez. Estos días de “dudas” generalmente se terminan solucionando con una visita al frigorífico, a la despensa, al mercado, un paseo por un blog o una revista gastronómicos…ahí los jugos empiezan a reaccionar y, sin más, te mandan la orden al cerebro…

…hoy migas de pan, con ajos confitados, bacalao frito y habas tiernas, para beber un jumilla de 2 años en barrica ¿Te apetece?

Gracias a ti.