Instrucciones para aprender a morir
- Comienza recordando (y aprendiéndolo bien, nunca lo olvides) la primera de las reglas: empiezas a morir en el segundo en el que naces. Al principio es doloroso tatuar esa norma en la conciencia. Sé paciente. Después quedará únicamente la cicatriz y habrás de aprender a verla cada día, a convivir con ella, y más aún: a acariciarla con mimo hasta que ya no duela, a asumirla como parte de tu piel y de tu realidad.
- Nada desaparece, todo cambia. Las ansias, los deseos, las ideas, los cuerpos, la memoria… todo lo que ahora eres pasará simplemente a ser algo distinto. Serás un esqueleto, o un montón de cenizas, al principio. Pero amplía tu perspectiva a siglos, a milenios incluso. Concédele su tiempo a la naturaleza y al final podrás ser parte de un lago, de un árbol, de un camino. Las moléculas que ahora te conforman se reestructurarán para formar algo nuevo y distinto. Pero estarán ahí. Imagina en qué quieres convertirte (es un buen ejercicio). Y piensa que morir es, simplemente, cambiar de estado dentro del ciclo vital, imparable y tal vez eterno.
- De vez en cuando, vuelve la vista atrás. Contempla tu trayecto hasta la fecha y acéptalo sin reservas. Recréate en las fuentes y los prados de cada camino que has ido eligiendo, y no lamentes los desiertos que hubo que cruzar y a los que, al fin y al cabo, has sobrevivido. Olvida las opciones a las que renunciaste y no sueñes con ellas ahora que ya son imposibles. Céntrate en lo que hiciste y no en lo que no hiciste. Recoge tus tropiezos, y sé condescendiente y generoso con ellos. Perdónate.
- Prepárate para irte en paz. Aprende a ver tu vida como útil y llena. No sientas que has malgastado tiempo ni oportunidades. Las has usado, en cualquier caso, como tú has elegido usarlas.
- Cuando llegue el momento, tiéndele la mano a la muerte con firmeza, sin miedo. Y mírala a los ojos. Y sonríe. Muéstrate sin reservas, dispuesto a acompañarla.
Y da un paso adelante, decidido, hacia tu estado siguiente. Descarta el miedo; cámbialo, en todo caso, por emoción e incertidumbre: la de quien emprende una aventura nueva y desconocida.
Que tengas buen viaje.
Yo ya estoy preparada
y ya sé, vida mía, qué quiero ser después:
parte de tus moléculas,
parte de cualquier cosa
que en otra vida seas
tú.
Artículos relacionados
Comentarios
muy bueno, aunque algunas de las instrucciones son muy complicadas! (pero bueno, grande es la recompensa)
y de quién habrán sido las moléculas que estamos usando ahora?
Muy bonito Luisa. A ver si consigo seguirlas todas, no va a ser fácil.
Muy bonito Luisa. Estoy de acuerdo con los Lopez. Lo importante es vivir cada segundo de la vida como queremos vivirla y ser felices. Si te caes te levantas y sigues adelante. No hay q dejar sin hacer aquellas cosas nos llenan para cuando llegue el momento no arrepentirse de nada.
Gracias como siempre x tus bellas palabras y reflexiones, y como no x la terapia (y gratis.. jeje)
Qué acertadas estas líneas justo el día de hoy, en que nos toca decirle adiós a otro grande… José Saramago. Creo que él es un buen ejemplo de esta “guía de vida” (más que de muerte, como ya te han ido comentando por aquí).
Muy bonitas y útiles tus palabras, nos hacen reflexionar y nos invitan a renacer, las veces que hagan falta, en definitiva de eso se trata la vida… ¿no?
Va por Saramago, entonces. Os copio unas palabras suyas que, magia, están estrechamente relacionadas con estas instrucciones y con su final: “Nuestra única defensa contra la muerte es el amor”
Madre mía Luisa, siempre que puedo le echo un ratito a este maravilloso rincón, y me encanta. Pero hoy al leer tus palabras me he emocionado y no me he podido resistir a escribirte algo. Ojalá cuando nacemos tuvieramos ya estas instrucciones integradas, nos ahorrarían muchos sufrimientos…, pero a la vez sólo vivir,equivocarnos, sufrir, hace que realmente entendamos lo que tenemos y disfrutemos mucho más…me ha encantado Luisa, enhorabuena, y muchas gracias


guuuuuuuuau…además de precioso es terapéutico! Gracias!;)