cosas que pasan en el sur
Todo el mundo sabe lo que es un viaje de estudios. En el bachillerato o en la carrera, todos recordarán encomiables esfuerzos para conseguir al menos una parte de la financiación que contribuya a cubrir los gastos de un viaje con los compañeros de promoción: venta de boletos para sorteos, organización de fiestas, etc. Si la cosa sale bien, de repente se ha conseguido pagar un viaje de una semana en Barcelona para que cincuenta estudiantes conozcan obras de arquitectura y tengan una experiencia interesante.
En Uruguay no es así. Desde hace décadas, los alumnos de la facultad de arquitectura de Montevideo consiguen financiación para que TODOS los estudiantes de fin de carrera de TODAS las promociones, año tras año, consigan dedicar diez meses de su vida a dar la vuelta al mundo.
Simplemente, organizan una rifa. Se llama “Arquitectura Rifa”. Y los agraciados pueden ganar una vivienda y un coche cada mes, además otros premios “menores”. Todo ello a lo largo de diez meses, todos los años. Venden boletos a unos 80 ó 100 dólares. En la venta se implican todos los alumnos de los tres últimos cursos de arquitectura: cuarto, quinto y sexto. Ese año sólo viajarán los de sexto, pero ya les tocará a los demás repitiendo el mismo sistema. Es un sistema solidario en el espacio y en el tiempo. Los alumnos de cuarto curso venden 20 boletos o “rifas” cada uno. Los de quinto venden 60 rifas cada uno. Y los de sexto venden 150 rifas cada uno. Es decir, cada estudiante de sexto tiene que vender nada menos que 150 boletos sin solaparse con las ventas de sus compañeros y en un país como Uruguay, que no está lleno de millonarios. Y lo consiguen. Pero es que, repetimos: sortean pisos.
Cuando empiezan a acumular dinero, incluso invierten una parte en Bolsa y, aunque a veces pierden parte del dinero, otras veces lo incrementan. De modo que consiguen, año tras año, que entre 200 y 300 estudiantes organicen un viaje en el que pueden pasar perfectamente diez meses conociendo literalmente los cinco continentes, llegando a disponer de 15.000 dólares por persona. La arquitecta que me lo cuenta me dice que el suyo no fue de los mejores, duró “sólo 9 meses”.
Estamos hablando de grupos de estudiantes. Grupos sucesivos de doscientos y pico estudiantes que son capaces de organizarse y, tirando por lo bajo, gestionan todos los años una cantidad cercana a los dos millones de dólares.
No es extraño que Uruguay sea una referencia mundial en cooperativismo.
Pero es que además, de ese modo, sin intervención estatal alguna, por pura iniciativa de la gente, Uruguay está logrando que todos y cada uno de los arquitectos que van a intervenir después en su país conozca las arquitecturas y los paisajes del mundo entero. Eso debe notarse en términos de impacto cultural.
Mi colega arquitecta se extraña: “no entiendo por qué no lo hacen allá”.
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
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Comentarios
Son dignas del mismísimo Galeano las anécdotas que cuentan los participantes en esos viajes. Por ejemplo, hace ya algunos años, en no se qué lugar de Estados Unidos, los alumnos de arquitectura utilizaban, para contactar con sus familias, una cabina telefónica que admitía monedas uruguayas. Año tras año el responsable de la compañia de teléfonos llevaba un saco lleno de monedas al Consul Uruguayo para cambiárselas por Dólares.
si hiciéramos algo de eso aquí, el tesorero de la rifa sería el único que haría el viaje… aunque eso sí, más largo…
Eso sí que es saber actuar. Dile que aquí no lo hacemos porque…porque…porque…no se, porque somos como somos? Y porque somos un país acostumbtrado a pedir al papá estado todo lo que necesitamos. Sortean pisos!! Eso sí, amigo, sería aquí inviable…


Eso sí que es saber actuar. Dile que aquí no lo hacemos porque…porque…porque…no se, porque somos como somos? Y porque somos un país acostumbtrado a pedir al papá estado todo lo que necesitamos.
Sortean pisos!! Eso sí, amigo, sería aquí inviable…