La última tapa en la Bodega 3 MMM

Este próximo sábado 28 de abril será, tras un periplo de trece años, el último día en que se pueda disfrutar de una fría cerveza Alhambra o de un buen vino acompañado por una rica tapa de embutido en la Bodega 3 MMM (calle Santa Bárbara,12) en Granada.

La sorpresa de su inminente cierre fue mayúscula. El pasado viernes por la noche, María, una clienta de toda la vida, en tono bromista, le espetaba al responsable del negocio: “Os están desvalijando el bar”. La respuesta, por parte de él fue la antítesis de la guasa: “No, cerramos el próximo sábado. El local se ha traspasado” Así fue no el jarro, sino la tinaja de agua fría que nos llevamos al enterarnos del cierre de esta antigua bodega reconvertida en bar pero cuya arquitectura sigue intacta a pesar del paso del tiempo.

Ante nuestra incrédula mirada, retiraban parte de los vetustos enseres que convivían en la bodega desde hacía más de un década. Una vieja maleta que bien podía haber sido testigo de la Guerra Civil, una caja registradora con más años que Matusalén, varios aperos de labranza, dos gramolas del año catapún, cuadros variopintos y media docena de tinajas de tres metros de alto y color rojizo, donde antiguamente reposaba el vino, hacían de este establecimiento un lugar idílico donde tomar unos tragos y regresar al siglo XX, donde todo discurría más despacio.

Las Bodegas 3 MMM datan de la década de 1940 y tomaron su nombre de su antiguo propietario Mariano Muñoz Moya, quién logró establecer hasta media docena de bodegas en Granada que eran las encargadas de suministrar una buena parte de la producción vinícola.

Si por algo se ha caracterizado la Bodega 3 MMM a lo largo de todo este tiempo ha sido por sus exquisitas tapas que se ceñían exclusivamente a embutido: jamón, salchichón, lomo, chorizo y queso acompañados por una rebanada de pan impregnada con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y unas aceitunas.

Por el momento, se desconoce qué tipo de negocio albergará el espacio que deja la añeja bodega pero a buen seguro que será difícil recuperar el encanto, nunca mejor dicho, que cosechaba.