Artículos por autor

Elemental, querido López

Palabras


Cajas chinas

Palabras Relatos

No podía creer que fuera él. Qué casualidad.

-¿Eres tú, K.? ¿Te acuerdas de mí?
-Claro que sí. ¿Qué tal estás?
-Muy bien, muy contenta de verte. ¡Es increíble! ¿Qué te trae por aquí? ¿Trabajo?
-Conciertos. Pero además vivo muy cerca.
-¿En serio?

Era de noche. Estábamos en una especie de plaza sumida en semioscuridad, muy parecida al recuerdo que tengo del solar que había enfrente de mi casa cuando era niña. Había una serie de formas de colores en el suelo, que en mis recuerdos era simplemente de tierra. Al principio pensé que se trataba de dibujos realizados a base de arena coloreada. Después me di cuenta de que tenía que ser algo mucho más permanente y más resistente también, porque una chica saltaba sobre las imágenes. Era como jugar a la rayuela en color y a lo grande, como un tablero de juegos para fichas humanas.


Seguir leyendo »


A palos (de ciego)

Música Palabras Poemario

Creative Commons License

cartel

Hace unas semanas, Jose (josemalo) y yo (Luisa) decidimos embarcarnos en una aventura creativa: escribir, por primera vez en nuestra vida, letras flamencas. Como estímulo teníamos la convocatoria del III Concurso de Letras Flamencas “Francisco Moreno Galván, una iniciativa del Ayuntamiento de La Puebla de Cazalla (Sevilla) en homenaje al célebre pintor y poeta que da nombre al certamen. La idea nos pareció muy sugerente y nos pusimos a trabajar. Al cabo de varias semanas de intensa experiencia creativa, de risas, de riñas (…“¡pero chiquillaaaaaa! ¿cómo me rompes la rima consonante al finaaaaal?”- “Si es que eres un talibán… ¡Que no tiene por qué tener todo rima consonante, niño!”) habíamos elaborado a medias una colección de letras a la que llamamos “A Palos (de ciego)”, y que firmamos como “Limón y hierbabuena”, seudónimo que nos parecía muy andaluz, y que de alguna manera tuvo su origen en este blog, en el post Mudanza. Y enviamos las copias solicitadas en las bases, sin más expectativas reales que lo enriquecedora que había sido la simple experiencia de escribirlas…

Seguir leyendo »


Identidad

Palabras Poemario

No me conocéis.
Si me muriera hoy
no sabríais quién es la que se ha muerto
(menos tú, vida mía).

Seguir leyendo »


Universo alternativo

Palabras Relatos

El siguiente relato fue finalista hace unos años en un Certamen Internacional convocado por El País Literario. Está publicado en papel, en el volumen Novísimos junto con el relato ganador y los demás finalistas, pero el libro está ya agotado y el cuento no está disponible on-line. Hasta ahora.

 

 

Se sentó en la mecedora, junto a la cristalera. Como cada mañana se puso a contemplar el valle mientras amanecía. En camisón aún, sin zapatillas. Era ya primavera y le gustaba el contacto del suelo bajo sus pies descalzos. Tras la montaña se intuía, desperezándose, el primer albor. Vio tintarse el cielo de rojo e imaginó un clarín sangriento que anunciaba el día.


Seguir leyendo »


Tu nombre, Saramago

Palabras

“El jaramago es una planta que suele actuar como alarma o catalizador ecológico: su presencia masiva denuncia campos baldíos, jardines descuidados, solares recién recalificados o dispuestos a serlo que esperan la fructífera lluvia del cemento…”


Seguir leyendo »


Instrucciones para aprender a morir

Palabras
  1. Comienza recordando (y aprendiéndolo bien, nunca lo olvides) la primera de las reglas: empiezas a morir en el segundo en el que naces. Al principio es doloroso tatuar esa norma en la conciencia. Sé paciente. Después quedará únicamente la cicatriz y habrás de aprender a verla cada día, a convivir con ella, y más aún: a acariciarla con mimo hasta que ya no duela, a asumirla como parte de tu piel y de tu realidad.
  2. Nada desaparece, todo cambia. Las ansias, los deseos, las ideas, los cuerpos, la memoria… todo lo que ahora eres pasará simplemente a ser algo distinto. Serás un esqueleto, o un montón de cenizas, al principio. Pero amplía tu perspectiva a siglos, a milenios incluso. Concédele su tiempo a la naturaleza y al final podrás ser parte de un lago, de un árbol, de un camino. Las moléculas que ahora te conforman se reestructurarán para formar algo nuevo y distinto. Pero estarán ahí. Imagina en qué quieres convertirte (es un buen ejercicio). Y piensa que morir es, simplemente, cambiar de estado dentro del ciclo vital, imparable y tal vez eterno.
  3. De vez en cuando, vuelve la vista atrás. Contempla tu trayecto hasta la fecha y acéptalo sin reservas. Recréate en las fuentes y los prados de cada camino que has ido eligiendo, y no lamentes los desiertos que hubo que cruzar y a los que, al fin y al cabo, has sobrevivido. Olvida las opciones a las que renunciaste y no sueñes con ellas ahora que ya son imposibles. Céntrate en lo que hiciste y no en lo que no hiciste. Recoge tus tropiezos, y sé condescendiente y generoso con ellos. Perdónate.
  4. Prepárate para irte en paz. Aprende a ver tu vida como útil y llena. No sientas que has malgastado tiempo ni oportunidades. Las has usado, en cualquier caso, como tú has elegido usarlas.
  5. Cuando llegue el momento, tiéndele la mano a la muerte con firmeza, sin miedo. Y mírala a los ojos. Y sonríe. Muéstrate sin reservas, dispuesto a acompañarla.

Y da un paso adelante, decidido, hacia tu estado siguiente. Descarta el miedo; cámbialo, en todo caso, por emoción e incertidumbre: la de quien emprende una aventura nueva y desconocida.

Que tengas buen viaje.
Yo ya estoy preparada
y ya sé, vida mía, qué quiero ser después:

parte de tus moléculas,
parte de cualquier cosa
que en otra vida seas
tú.


Sueño kafkiano

Palabras Relatos

Creative Commons License

Diversas investigaciones (…), utilizando determinadas metodologías y procedimientos, describen como graves y extremas las condiciones de exclusión residencial, segregación y ocupación de infraviviendas de los inmigrados.”

Fuegos artificiales, copas de champán, besos al aire que dejaban empalagosas estelas de perfume caro a ambos lados de mis mejillas. Escotes, perlas, trajes de Armani y de Dior, o de algún nuevo modisto de nombre impronunciable que hacía furor en New York últimamente. Todo el mundo empeñado en ser muy cool. Señores de etiqueta y de pelo engominado que hablaban por teléfonos móviles diminutos, casi hasta el extremo de desaparecer en sus manos; una muestra variada y ostentosa de IPods, de Iphones y de todos los Ips y gadgets imaginables sin los que, por supuesto, la vida no es posible hoy. En algún sitio había leído que cuando el varón actual despliega una amplia colección de aparatitos de tecnología avanzada lo hace para paliar su inseguridad personal y, fundamentalmente, sexual. Concluí que, si eso era cierto, aquella fiesta estaba llena de machos impotentes que se escondían bajo sonrisas blancas y piel dorada de rayos UVA. Fin de las campanadas. Feliz año Nuevo, inmerso en un Siglo Nuevo. En un Nuevo Milenio. Bienvenidos al futuro.


Seguir leyendo »


La mudanza (microrrelato)

Palabras Relatos

La escalera olía a orines. A pesar de la bombilla sucia y rala, que proyectaba una luz exigua, los desconchones de la pared eran visibles y descorazonadores. No había ascensor. Tuve que subir a pie hasta el cuarto piso. Y al olor a excrementos fueron sumándose otros en cada planta hasta completar un hedor de pucheros, de humedad, de miseria.
Dudé antes de llamar. El sitio no encajaba con lo exótico del anuncio que me había llevado hasta allí. Volví a leer el texto:

Vendo crisálida. Sólo para coleccionistas.
Envoltura de crisálida de mariposa. Vacía. Muy delicada. En buen estado. Colores preciosos, textura exquisita. Posibilidades decorativas o prácticas. Joya de colección. Muy inusual y rara.

No había timbre. Golpeé la puerta con los nudillos. Pasaron unos segundos antes de que un rostro de mujer se asomara, cauteloso, por la puerta entreabierta. Tenía un ojo amoratado. Sonreía.
-¿Sí?
-Vengo por lo del anuncio. La crisálida… -esgrimía frente a mí el trozo de periódico, torpemente, como acreditando mis palabras.
-Ah –con voz dulce-. Claro.
Abrió la puerta un poco más, se movió a un lado y apareció de nuevo, dejándome atónito.
-Es ésta. ¿Tiene dónde transportarla? Verá, me mudo y hay cosas que ya no necesito. Esto es algo de lo que quiero deshacerme –sonrió y, sin esperar respuesta, me tendió aquella cápsula enorme, tan alta como yo mismo. De pronto me vi sujetando un capullo de seda descomunal, de apariencia alarmantemente frágil a pesar de su tamaño. Con un guiño me despidió, sin aceptar ninguna oferta por mi parte, aduciendo que yo le parecía la persona adecuada.

Fue durante un instante casi infinitesimal. Se movió para cerrar la puerta y vi, prendidos de su espalda, reflejos fugaces de luz y transparencias apenas desplegándose en mitad de la penumbra.

 

Concurso de relatos sobre anuncios clasificados de tablondeanuncios.com.


La coraza del guerrero (cuento)

Palabras Relatos

Había una vez, hace miles de años, un gran guerrero al que todo su pueblo admiraba por su valor y por su honestidad, por su inteligencia, pero sobre todo por su corazón generoso y bueno. Lo admiraban tanto, de hecho, que lo convirtieron en su rey, y durante varios años el guerrero gobernó aquel reino con prudencia y sabiduría.
Por desgracia, años más tarde las circunstancias lo obligaron a volver a hacer uso también de su coraje. El país entró en guerra con un país vecino y el rey, al frente de sus ejércitos, tuvo que marcharse a luchar en una guerra encarnizada.
Temerosos de perder a su monarca, los soldados lo revistieron de una coraza que lo protegiera de ataques enemigos. Así que salía cada jornada a luchar, sobre su caballo blanco, con la coraza puesta y rodeado de sus hombres, cualquiera de los cuales estaba dispuesto a dar la vida por él.


Seguir leyendo »