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11-M

Palabras Poemario

Llegó Marzo Maldito con Morteros
enganchados al hombro,
con su carga de espanto y de locura,
de horror, de incertidumbre, tan reales
que parecían mentira.

Estallaba la vida en mil pedazos
sorprendiéndonos,
y así permanecimos.
La mirada perdida, estupefactos
como los mismos muertos.
Sus móviles sonaban sin descanso.

Vuestra es la Eme, sí, de Malnacidos.
Madrid, Masacre, Marzo, Madrugada.
Máscara, Martilleo, Malva, Mártires,
Matanza.
Mentira, Mezquindad, Mecha, Metralla,
Mercenarios.
Mierda, Mitad, Miseria, Millar,
Miedo.
Mortal, Mórbido, Morgue, Mortecino,
Mortajas y Moscardas, Moral,
Monstruos.
Muchedumbre, Muñón, Multitud,
Muerte.

Vuestra es la Eme de Malengendrados.

A nosotros nos queda sin embargo
todo un abecedario en vuestra contra.

Amanecer, Batallador, Coraje,
Dignidad, Esperanza, Fuerza, Ganas,
Héroes, Ideales y Justicia.
Kilométrico, Lazos, Negativa,
Opinión, Objetar, Perseverancia,
Quién, Razón,
Solidarios,
Tolerantes, Unidos y Valientes.
Zambullidos, en fin, en esta empresa
que no abandonaremos.

Porque de vuestra Eme de Mezquinos
a nosotros nos queda
la Memoria.


tangible y sólido

Palabras Poemario

Creative Commons License
Tangible y sólido” es un poema visual que fue presentado el año pasado en una exposición del colectivo de artistas almerienses Proyecto A4 cuyo lema era “La crisis”.

 

 

"Tangible y sólido" por Luisa Mª García

 

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.


El ángel oscuro

Palabras Relatos

-¡Mmmm! ¡Aire puro! Cariño, esto va a ser estupendo.
Oscar dijo aquello mientras abría una doble ventana de par en par, el valle desperezándose de su siesta en el regazo de la Sierra. Naranjos y frutales y aquella riqueza de texturas y tonos, comparada con la gama de grises y pardos que conformaban las vistas de su antiguo piso en la ciudad.
-Eso espero –contestó ella al entrar en la habitación, cargada con varias cajas-. Luego dicen que el saber no ocupa lugar. A ver dónde metemos ahora tanto libro.
-Pero si esta casa tiene mucho más espacio, Irene. Por eso nos mudamos, entre otras cosas.
-“Otras cosas” incluyen que a ti te dio la neura campestre. Ojalá no tengamos que arrepentirnos –hablaba sin mirarlo, mientras dejaba las cajas en el suelo.
-Bueno, ya vamos a empezar.
-Es que es un cambio muy drástico, y me da un poco de miedo que esto no funcione…
Oscar se acercó a ella y le cogió las manos con dulzura.
-Ya hemos hablado de eso. No podías aguantarlo más.
-Eso es cierto –concedió Irene-. Estaba empezando a odiar a la gente, a los desconocidos que me cruzaba por la calle. Es horrible subir al autobús en pleno agosto entre una masa de carne apretada y sudorosa, me daba asco hasta cogerme a la barandilla. Últimamente me estaba volviendo… ¿cómo se dice? ¿misógina? No, eso es odio hacia las mujeres. Ah, misántropa –aún recordaba algo de griego, de sus años de instituto.
-No me digas que eso no son neuras, Irene.
-Vale.
-Pero al menos eres capaz de reconocerlo, y analizarlo, y buscar un remedio. ¿O no?
Ella suspiró, resignada.

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