8. Resquicio de certeza
(Tarantos)
De entrada, ya lo sabía.
No tenía ninguna duda
de que en un futuro habría
de costarme dios y ayuda
que me quisieras un día.
Pero se escapó sin más,
entre la curva y el punto,
la sospecha de un quizás,
y poniéndolo to junto
no quise mirar p´atrás.
Y me vestí de entereza,
y así me lié la manta,
sin pensarlo, a la cabeza,
pa pasar por la garganta
de un resquicio de certeza.
Una rendija perdida
me dio entrada a tu maleta.
Sin aviso, inadvertida,
me colé por una grieta
con tal de estar en tu vida.
Y aquí estoy, entre tus trajes,
acurrucá en la esquinita
de tu bolsa de viaje:
contenta siendo mijita
de ternura en tu equipaje.

